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FORMAS
Aunque
en esencia el objetivo de colocar el par de
banderillas siempre sea el mismo, es decir,
ganarle la cara al toro, cuadrar, bajar los
brazos, elevarlos por encima de la cabeza,
clavar las banderillas y salir de la cara del
toro, en realidad resulta muy diferente en
relación a la colocación del torero (en los
medios, en el tercio o en las tablas) y según
exista o no arrancada del toro. Se
describen quince diferentes formas de colocar
las banderillas al toro.
De
poder a poder El
toro está colocado en una de las dos rayas y el
torero se sitúa en los medios o a mayor
distancia y le va andando de frente a la cara.
El toro se viene al reducirse el espacio entre
ambos y el torero corre oblicuamente para ganar
la cara y levantar los brazos en el momento de
la reunión. Mejor será cuanto más vertical
sea la figura del torero, quien deberá medir
bien el lugar de la reunión ya que el toro, si
tiene pujanza y pies, puede comprometerle.
Al
cuarteo Una
vez que el banderillero ha conseguido la
atención de la res y ha tomado la distancia
oportuna le andará por derecho, con los brazos
abiertos, aunque discretamente recogidos, y las
manos a la altura de las hombreras portando en
cada una de ellas una banderilla.
El
pico oblicuo del arpón debe quedar hacia arriba
-para que no resbale sobre la piel del bovino al
pretender clavar-, avanzando hacia la cara del
toro hasta provocar la arrancada iniciando la
carrera y el cuarteo; esto es, salirse de la
recta dando un rodeo por el lado que
banderillee. Momentos antes de la reunión,
juntará las manos a la altura aproximada de la
cara y, tras bajarlas todo lo posible, las
volverá a alzar en el instante de la reunión,
para clavar los palos.
Ya
Pepe Hillo recoge una definición: "El
diestro se colocará a una distancia
proporcionada, ya se halle el toro parado, ya
venga levantado, y llamándole partirá de sesgo
para encontrarse con el toro, el cual tomará
necesariamente el mismo giro en busca del
torero. Luego que éste se haya reunido con
aquel en el centro de la suerte, se quedará
para meterle las banderillas en el cerviguillo
en el mismo acto que baje la cabeza para dar la
embestida". Paquiro añade que "el
diestro sitúa las banderillas a una distancia
proporcionada, para que cuando el toro tire la
cabezada se las clave él mismo, sin tener por
su parte que hacer otra cosa más que abrir las
manos, con lo cual quedan puestas, como si de
ellas se le hubieran caído al morrillo del
toro".
Al
sesgo Para
José María de Cossío, se trata de "una
suerte de recurso que sólo con el toro muy
agotado cabe practicar. Es condición esencial
de ella que el toro no se mueva durante su
transcurso, y si bien esto puede suceder en
cualquier terreno del ruedo, no es lógico
prevenirlo sino cuando el toro está arrimado a
los tableros, defensa característica del
instinto del toro agotado. En tal terreno ha de
llegar el banderillero al toro en la idea de que
éste no ha de moverse ni hacer por el diestro
más que el instintivo movimiento del hachazo.
Por ello la entrada ha de ser muy rápida y
sesgada a la posición del toro, que estará
más o menos abierto sobre la barrera".
El
torero se sitúa en el tercio y corre en
dirección al toro sesgándole. Si el toro no se
arranca, seguirá caminando hasta que lo haga,
momento en que el torero sale hacia los medios,
cuadra en la cara del animal y clava las
banderillas lo más limpiamente posible.
Al
quiebro Se
atribuye su invención a Antonio Carmona,
"Gordito", quien, según Cossío,
practica por vez primera esta suerte el 19 de
abril de 1858 en Sevilla, aunque sin
banderillas. Días después haría lo mismo con
los rehiletes, esta vez en Jerez de la Frontera.
Es una derivación lógica de la suerte llamada
a "topacarnero".
Ubicado
el torero en el tercio le da al toro la salida
para las afueras marcándosela con un movimiento
de la pierna de fuera, para que el toro varíe
la trayectoria que trae hacia el cuerpo del
matador. El torero recoge la pierna a su
posición inicial y clava las banderillas lo
más arriba posible. En el toreo cómico se ha
visto el par al cambio, de similar ejecución
aunque nunca se mueve la pierna, sino el cuerpo.
Es arriesgadísimo, como es obvio.
El
quiebro en silla Suerte
también ejecutada por "Gordito". De
similar ejecución a la anterior, solo que el
torero se sienta antes en una silla, desde donde
llama la atención del toro. Será más
arriesgada cuanto más tiempo tarde el diestro
en levantarse. El hasta hace poco torero en
activo Sergio Sánchez solía practicar esta
suerte. También se puede hacer sin quebrar
necesariamente. La silla, es, en el fondo, mera
cuestión estética.
De
dentro a fuera El
toro está situado en las rayas de picar y el
torero en las tablas, con la espalda pegada a
ellas. Puede estar subido o no en el estribo y
citará al toro. Cuando éste se arranca, el
torero le gana la cara y, en las afueras, clava
el par.
A
la media vuelta Se
trata de un recurso, fundamentalmente para los
subalternos. Se ejecuta cuando el toro no se
arranca. Cogiéndole de espaldas o a la salida
de un capotazo, se le sorprende entrando por el
costillar del toro y se clava el par.
Al
relance Se
suele ejecutar cuando intervienen dos toreros a
cuerpo limpia y, mientras uno provoca la
arrancada del animal y se deja perseguir, el
otro entra a banderillear, clavando a la vez que
hace un quite al torero que ha provocado la
arrancada del astado.
Por
dentro Con
el toro sobre las rayas de picar, o fuera de
ellas, el torero sale entre el toro y las
tablas, en lugar de salir hacia los medios,
provocando gran emoción entre el público.
A
porta gayola En
Portugal se realiza esta suerte con las
banderillas, de similar espectacularidad a la
realizada con el capote. El torero se sitúa
frente a chiqueros antes de que salga el toro,
lo cita, se deja ver, corre hacia él -como en
el par de poder a poder- y clava.
Al
alimón Se
ejecuta esperando al toro juntos dos
banderilleros, codo con codo. Ambos dejan llegar
al toro y, justo cuando el animal mete la cara,
se abren, clavan y le dejan pasar por en medio.
Al toro, por lo tanto, no se le cambia el viaje
y se requiere gran coordinación y
compenetración entre los banderilleros. Los
hermanos Esplá -Luis Francisco y Juan Antonio-
practicaron esta suerte no hace mucho tiempo.
Par
del remolino Bautizado
por Matías Prats e ideado por Vicente Ruiz, El
Soro, este par consiste en, una vez centrado el
torero con el toro, arrancan ambos. El animal
hacia el torero; el torero, hacia el toro, sólo
que dando vueltas sobre sí mismo al tiempo que
avanza hacia delante. Importante es sincronizar
la velocidad de acuerdo con la del toro. En
opinión de su inventor, el mérito está en el
cuarto o quinto giro, en la última vuelta,
antes de producirse la reunión con el toro.
El
par de la moviola Otra
creación de Vicente Ruiz, El Soro, actualmente
practicada por algunos diestros. Corriendo el
torero para atrás, al tiempo que el toro lo
hace para delante, llega el hombre así a la
reunión y cuadra en la cara.
Par
de calafia o al violín Es
una derivación del par que ponen los
rejoneadores llamado al violín. El par de
calafia -llamado así porque el primero que lo
realizó fue Rodolfo Rodríguez, El Pana, en la
plaza Calafia- se realiza cogiendo las
banderillas con una sola mano. Se inicia pegado
el banderillero a tablas para quebrar al toro
con la pierna izquierda, Una vez que el animal
llega a la jurisdicción, el torero gira en
sentido inverso al viaje del toro y, de
espaldas, clava el par sobre su hombro derecho.
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