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Sábado 19 de Octubre de 2019

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Alonso cerró el Mundial con título /  Foto: Cortesía
Alonso cerró el Mundial con título / Foto: Cortesía
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Alonso cerró su temporada en el WEC con un título mundial

Lunes 17| 1:53 pm


El español Fernando Alonso, que el domingo repitió el triunfo del año pasado en las 24 Horas de Le Mans con el Toyota TS050 Hybrid, cerró su andanza en el Mundial de Resistencia (WEC, en siglas inglesas) con el sobresaliente balance de un título de campeón del mundo y cinco victorias.

El doble campeón del mundo asturiano de F1 (2005 y 2006, con Renault) clausuró el año pasado un periplo de 17 cursos en la categoría reina -en la que consiguió los dos Mundiales y los 32 triunfos que cuenta España en toda su historia- en busca de nuevos retos; y su aventura en la resistencia, a la que no descarta volver más adelante, se cerró el domingo con un resultado digno de aplauso.

Alonso, de 37 años, que se coronó junto al suizo Sebastien Buemi y el japonés Kazuki Nakajima -sus compañeros en el coche número 8- arrancó la 'Súper-temporada' 2018-19 del WEC con un triunfo en las Seis Horas de Spa-Francorchamps, en Bélgica.

Un mes después, en junio de 2018, logró su gran objetivo, ganar las 24 Horas de Le Mans, motivo que le había impulsado a inscribirse en este Mundial.

Un triunfo que, habiendo ganado (dos veces) el Gran Premio de Mónaco, le invitaba a soñar con la 'Triple Corona', que a las dos anteriores une la victoria en las 500 Millas de Indianápolis (EEUU). Donde hace dos años llegó a liderar durante algunas vueltas una prueba que no acabó, al romperse el motor de su Dallara-Honda.

Fernando apuntó de nuevo a la gesta sólo firmada hasta la fecha por el inglés Graham Hill, fallecido en 1975 en accidente de avioneta, a los 46 años. Y puso de nuevo su foco en la mítica 'Brickyard' de Indiana.

Pero McLaren, que ya le hizo pasar un auténtico calvario durante sus últimas cuatro temporadas en F1, le provocó otra pesadilla en mayo; cuando una sucesión de pifias del equipo que envió a Indianápolis la escudería de Woking -reconocidas por su Director Ejecutivo, el estadounidense Zak Brown- tuvo como consecuencia que el ovetense ni siquiera se clasificase para tomar la salida en la mítica prueba que se disputa en la famosa Motor Speedway.

Con la Triple Corona como meta 'a futuro', Alonso se pudo acabar resarciendo, finalmente, en el WEC. Un campeonato al que devolvió lustre; y al que le produjo un muy importante retorno; que fue aún mucho mayor para la escudería que lo contrató.

El año había arrancado bien, con su victoria en las 24 Horas de Daytona (EEUU); una prueba de otro campeonato, el IMSA, que disputó para ser uno de los pocos en ganar las dos carreras de un día más importantes del mundo: la europea y la americana.

Dos meses después, triunfó de nuevo en Florida, al anotarse las Mil Millas de Sebring, donde se reencontró con la victoria en el WEC, después de que, aún en 2018, se le anulara la que logró en las Seis Horas de Silverstone (ambos Toyota fueron descalificados en Inglaterra, por irregularidades en sus bajos); y tras acabar segundo las Seis Horas de Fuji (Japón) y las Seis Horas de Shanghái (China).

Y, después del mal trago de Indianápolis del mes pasado, el genial piloto asturiano cerró de forma brillante un campeonato al que, según apuntó a Efe en el circuito de La Sarthe -de 13,6 kilómetros, volverá "seguro", aunque sin especificar fecha.

Alonso repitió triunfo, tras hacerlo un mes antes en Spa, en las 24 Horas de Le Mans; donde logró otro éxito para el deporte español: ganar en un mismo año las dos grandes pruebas de un día y capturar un título que lo convierte en el segundo en ganar dos Mundiales distintos de la FIA (Federación Internacional del Automóvil), después del noruego Petter Solberg, campeón del mundo de rallys en 2003; y de rally-cross en 2014 y 2015.

Para ganar el Mundial de resistencia, a Alonso le bastaba acabar séptimo junto a sus compañeros en La Sarthe, pero el astro astur salió por la puerta grande de Le Mans. Un 'monstruo dorado' que elige a sus ganadores. Y que en esta ocasión hizo que la suerte se inclinara en contra de José María 'Pechito' López, a quien se le escapó justo al final la posibilidad de convertirse en el segundo argentino en ganar la mítica prueba gala, después de José Froilán González, que lo logró en 1954 con un Ferrari.

El Toyota número 7, que compartía con el japonés Kamui Kobayashi y el inglés Mike Conway, sufrió un pinchazo; y a 'Pechito' le cambiaron el neumático que no era, por lo que tuvo que volver a parar. Cuando quedaba menos de una hora. En una prueba de 24.

A Alonso, preparado para asumir una segunda plaza que, no obstante, le garantizaba el título, se le iluminó de nuevo el cielo con otro triunfo épico en Le Mans.

El astro astur podrá afrontar ahora nuevos retos, que, a falta de confirmación, apuntan al Dakar -que se disputará en enero en Arabia Saudí- y a alguna prueba previa con la que preparar el gran rally del desierto. EFE

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Alonso cerró el Mundial con título /  Foto: Cortesía
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Alonso cerró su temporada en el WEC con un título mundial

Lunes 17| 1:53 pm

El español Fernando Alonso, que el domingo repitió el triunfo del año pasado en las 24 Horas de Le Mans con el Toyota TS050 Hybrid, cerró su andanza en el Mundial de Resistencia (WEC, en siglas inglesas) con el sobresaliente balance de un título de campeón del mundo y cinco victorias.

El doble campeón del mundo asturiano de F1 (2005 y 2006, con Renault) clausuró el año pasado un periplo de 17 cursos en la categoría reina -en la que consiguió los dos Mundiales y los 32 triunfos que cuenta España en toda su historia- en busca de nuevos retos; y su aventura en la resistencia, a la que no descarta volver más adelante, se cerró el domingo con un resultado digno de aplauso.

Alonso, de 37 años, que se coronó junto al suizo Sebastien Buemi y el japonés Kazuki Nakajima -sus compañeros en el coche número 8- arrancó la 'Súper-temporada' 2018-19 del WEC con un triunfo en las Seis Horas de Spa-Francorchamps, en Bélgica.

Un mes después, en junio de 2018, logró su gran objetivo, ganar las 24 Horas de Le Mans, motivo que le había impulsado a inscribirse en este Mundial.

Un triunfo que, habiendo ganado (dos veces) el Gran Premio de Mónaco, le invitaba a soñar con la 'Triple Corona', que a las dos anteriores une la victoria en las 500 Millas de Indianápolis (EEUU). Donde hace dos años llegó a liderar durante algunas vueltas una prueba que no acabó, al romperse el motor de su Dallara-Honda.

Fernando apuntó de nuevo a la gesta sólo firmada hasta la fecha por el inglés Graham Hill, fallecido en 1975 en accidente de avioneta, a los 46 años. Y puso de nuevo su foco en la mítica 'Brickyard' de Indiana.

Pero McLaren, que ya le hizo pasar un auténtico calvario durante sus últimas cuatro temporadas en F1, le provocó otra pesadilla en mayo; cuando una sucesión de pifias del equipo que envió a Indianápolis la escudería de Woking -reconocidas por su Director Ejecutivo, el estadounidense Zak Brown- tuvo como consecuencia que el ovetense ni siquiera se clasificase para tomar la salida en la mítica prueba que se disputa en la famosa Motor Speedway.

Con la Triple Corona como meta 'a futuro', Alonso se pudo acabar resarciendo, finalmente, en el WEC. Un campeonato al que devolvió lustre; y al que le produjo un muy importante retorno; que fue aún mucho mayor para la escudería que lo contrató.

El año había arrancado bien, con su victoria en las 24 Horas de Daytona (EEUU); una prueba de otro campeonato, el IMSA, que disputó para ser uno de los pocos en ganar las dos carreras de un día más importantes del mundo: la europea y la americana.

Dos meses después, triunfó de nuevo en Florida, al anotarse las Mil Millas de Sebring, donde se reencontró con la victoria en el WEC, después de que, aún en 2018, se le anulara la que logró en las Seis Horas de Silverstone (ambos Toyota fueron descalificados en Inglaterra, por irregularidades en sus bajos); y tras acabar segundo las Seis Horas de Fuji (Japón) y las Seis Horas de Shanghái (China).

Y, después del mal trago de Indianápolis del mes pasado, el genial piloto asturiano cerró de forma brillante un campeonato al que, según apuntó a Efe en el circuito de La Sarthe -de 13,6 kilómetros, volverá "seguro", aunque sin especificar fecha.

Alonso repitió triunfo, tras hacerlo un mes antes en Spa, en las 24 Horas de Le Mans; donde logró otro éxito para el deporte español: ganar en un mismo año las dos grandes pruebas de un día y capturar un título que lo convierte en el segundo en ganar dos Mundiales distintos de la FIA (Federación Internacional del Automóvil), después del noruego Petter Solberg, campeón del mundo de rallys en 2003; y de rally-cross en 2014 y 2015.

Para ganar el Mundial de resistencia, a Alonso le bastaba acabar séptimo junto a sus compañeros en La Sarthe, pero el astro astur salió por la puerta grande de Le Mans. Un 'monstruo dorado' que elige a sus ganadores. Y que en esta ocasión hizo que la suerte se inclinara en contra de José María 'Pechito' López, a quien se le escapó justo al final la posibilidad de convertirse en el segundo argentino en ganar la mítica prueba gala, después de José Froilán González, que lo logró en 1954 con un Ferrari.

El Toyota número 7, que compartía con el japonés Kamui Kobayashi y el inglés Mike Conway, sufrió un pinchazo; y a 'Pechito' le cambiaron el neumático que no era, por lo que tuvo que volver a parar. Cuando quedaba menos de una hora. En una prueba de 24.

A Alonso, preparado para asumir una segunda plaza que, no obstante, le garantizaba el título, se le iluminó de nuevo el cielo con otro triunfo épico en Le Mans.

El astro astur podrá afrontar ahora nuevos retos, que, a falta de confirmación, apuntan al Dakar -que se disputará en enero en Arabia Saudí- y a alguna prueba previa con la que preparar el gran rally del desierto. EFE

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