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Alonsó llegó a Daytona Beach para disputar las "24 horas"

Lunes 22 | 11:34 am

El piloto español Fernando Alonso disputa el próximo fin de semana las 24 horas de Daytona, prueba de resistencia que reúne la pasión por la velocidad y la innovación que desde hace más de un siglo han caracterizado a la denominada "cuna de la velocidad".

Si en 2017 el piloto de la Fórmula Uno se animó a participar en la histórica 500 Millas de Indianápolis, cuya primera edición data de 1911, este año viaja a Daytona Beach, clave en la creación de la competición automovilística por antonomasia en EEUU, la NASCAR, y en cuyas playas se batió el récord mundial de velocidad en una quincena de ocasiones.

Apenas habían pasado unos años desde que los automóviles comenzaron a circular por Estados Unidos cuando los adinerados aficionados a la velocidad reservaban unos días en invierno para trasladarse hasta las playas situadas entre Daytona y la vecina Ormond y poner a prueba sus todavía rudimentarias máquinas.

Las carreteras de aquellos primeros años del siglo pasado no dejaban de ser caminos por el que habitualmente pasaban caballos y carretas y donde los nuevos automóviles sufrían lo indecible en cuanto tomaban cierta velocidad.

Pero las 23 millas (37 kilómetros) de firme y compacta arena de las lisas playas de esta zona del centro de Florida, con hasta 150 metros de ancho con la marea baja, eran ideales para amantes de este nuevo deporte y sector como Henry Ford, Harvey Firestone, Horace Dodge o Loius Chevrolet.

Varios de ellos eran asiduos invitados en la casa que John D. Rockefeller había comprado en la zona para pasar los últimos inviernos de su vida.

Pero antes de la llegada de tan ilustres pioneros de la industria del motor, el 28 de marzo de 1903, se disputaron las primeras carreras sobre la arena que une Daytona Beach y Ormond Beach.

Según la Sociedad Histórica de Ormond Beach, los contendientes fueron "Pirate" y "Bullet", que, impulsado por sus cuatro cilindros, por uno solo de su rival, llegó a la meta con veinte centésimas de segundo de adelanto con Alexander Winton al volante.

Las condiciones ideales de estos arenales animaron a los grandes empresarios del motor de EE.UU. y a ricos empresarios amantes de este deporte todavía elitista a una carrera para batir récords de velocidad que se desarrolló durante tres décadas.

Las marcas fueron cayendo una a una, de las 92,30 millas por hora (148,54 km/h) establecidas en 1904 por el millonario William Kissam Vanderbilt II, creador de la histórica Copa Vanderbilt, con un Mercedes, a las 276 millas (437 km/h) que el británico Malcolm Campbell alcanzó con su "Bluebird II", un 12 cilindros con 2.500 caballos de potencia.

Entre estas dos marcas, las máquinas se fueron perfeccionando con el objetivo de poder llevarlas a la playa de Daytona, donde a día de hoy todavía se puede acceder con los automóviles, aunque para circular a velocidades infinitamente más reducidas.

Estos pioneros del deporte del motor en EEUU tienen lugar destacado en el circuito y hay secciones del graderío con nombres y apellidos como los del piloto italo-estadounidense Ralph DePalma, ganador de cerca de 2.000 carreras en las décadas de 1910 y 1920.

Daytona Beach se convirtió así en la meca de la velocidad y en 1936 se construyó un circuito con forma de óvalo cuyo trazado pasaba la mitad sobre asfalto y la otra mitad sobre arena.

Este autódromo fue reemplazado en 1959 por el actual Daytona International Speedway, que desde entonces es un símbolo de este deporte en EEUU junto con el circuito donde se disputan las 500 Millas de Indianápolis, prueba que Alonso ya disfrutó el año pasado.

Este año tiene una nueva cita con un autódromo histórico a la espera de llegar, probablemente este 2018, a las 24 horas de Le Mans (Francia), la prueba de resistencia con mayor historia y prestigio del mundo.

Aunque el asturiano llega a Daytona Beach con el objetivo de adquirir experiencia en este tipo de pruebas, nadie descarta que su Ligier JS P217 pueda ganar y así sumar su nombre al del mexicano Pedro Rodríguez, que ganó en cuatro ocasiones, su compatriota Memo Rojas (3), el colombiano Juan Pablo Montoya (3) y el brasileño Christian Fittipaldi (2).

EFE