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Domingo 22 de Septiembre de 2019

Vinotinto Sub 20

Los venezolanos no lograron el cupo al Mundial || Fotos: Cortesía
Los venezolanos no lograron el cupo al Mundial || Fotos: Cortesía
Vinotinto Sub 20

La Vinotinto fracasó y se fue con las manos vacías del Sudamericano

Lunes 11| 3:50 pm


Carlos A. Chacón A. || @Carlosschacon10

Cuando todo pintaba de color rosa y de las mil maravillas en el Sudamericano Sub-20 para la Vinotinto, resultó ser una verdadera tragedia. El deseo de volver a clasificar a una Copa del Mundo era inevitable e incluso, pelear por el campeonato en Chile no era descabellado por el gran talento que tenía esta plantilla, pero lamentablemente no se logró ningún objetivo trazado, siendo así el primer gran fracaso para la selección en el año 2019.

Sin el chivo y sin el mecate, eso fue lo que pasó con el estratega nacional Rafael Dudamel, quien no supo variar a sus jugadores y al final perjudicó a todo el combinado nacional por no transmitirle confianza a todo un plantel -al menos en igualdad-; aunque fueron muchos los factores por los que la Vinotinto no logró figurar entre las mejores cuatro selecciones del Sudamericano, el principal de ellos fue la creación de juego, eso no existió para los venezolanos en este certamen.

El entrenador no le tuvo confianza a varios jugadores, quienes llegaron a Chile para ser importantes este campeonato y finalmente no gozaron de muchos minutos. Además, el esquema táctico no funcionó -a pesar de haber logrado varias victorias-. Venezuela supo sumar en la Fase de Grupos, pero en el hexagonal fueron como un globo que estalló por una aguja.

De más a menos, si, ese fue el factor que perjudicó a esta selección. Cuando llegaron al hexagonal, se esperó que los nacionales “se comieran” a sus rivales con el gran talento que tiene esta generación, lamentablemente no fue así y a Venezuela le dio una embolia, donde terminó perdiendo el boleto que tenían para Polonia.

Muy bien lo dijo Dudamel en su rueda de prensa hace unos meses, cuando presentó su planificación para los próximos años, “la Vinotinto competirá en el Sudamericano”, ese fue la ideología, porque para varios integrantes del cuerpo técnico y su entorno, la selección ya estaba clasificada al Mundial, pero esa ideología se esfumó y el pasaje para suelo europeo se perdió entre tantas indecisiones y balonazos sin sentido.

No hubo rotación, por ende, los “fijos” se agotaron… Es algo obvio, ni que fuesen Thor en Infinity War, casi invencible. Además, Dudamel le tuvo menos confianza a sus suplentes, que Thanos a Loky, después de su primera traición.

Los guardametas Cristopher Varela y Miguel Silva no vieron ni un minuto de juego, este último tenía todos los requisitos para ser el titular de esta selección por su gran rendimiento en los módulos, giras y demás competiciones que tuvieron los nacionales. También, el defensor Júnior Moreno, fue el otro que no tuvo acción en el Sudamericano.

Entre Carlos Olses (810’), Pablo Bonilla (810’), Rommell Ibarra (670’), Ignacio Anzola (810’), Miguel Navarro (534’), Christian Makoun (810’), Samuel Sosa (697’), Jorge Yriarte (711’), Cristian Cásseres (658’) y Jan Hurtado (581’), fueron los futbolistas con más minutos para Venezuela en todo el campeonato. Se puede observar la falta de confianza al ver que, en el resto de la plantilla ningún jugador supera los 400’ de juego; el que tuvo más en esa categoría fue Brayan Palmezano con 361’ en siete partidos.

La variante más usada por Dudamel fue Jorge Echeverría, quien realmente no marcó diferencia alguna. En siete duelos (seis como suplente y uno titular) registró 210’, es decir, 155’ más que Enrique Peña Zauner, por ejemplo, un jugador que ha jugado la UEFA Youth League con el Borussia Dortmund. Este último, no tuvo ni un granito de confianza por el entrenador y fue marginado en la mayoría de los partidos y prácticamente fue a Chile solo para pulir la banca -lamentablemente- y conocer la ciudad de Rancagua.

Las falencias de Venezuela

A pesar de ser una selección muy completa, al menos con nombres en cada línea, el planteamiento de juego usado no fue adecuado. Los jugadores estaban restringidos a lo que pedía el DT y no pudieron “improvisar” por decirlo de alguna manera, que en muchas ocasiones resulta mejor porque, con su talento y chispa pueden marcar diferencias.

Olses no garantizó del todo el pórtico venezolano. Muchas veces exhibió inseguridad en sus salidas y lo transmitió a sus compañeros y los rivales se aprovecharon de eso. Quizás, con la variante de Silva o Varela, la historia en varios duelos hubiese sido diferente.

Si hubiese existido una mejor concentración en los balones parados en contra, la Vinotinto podría haber sufrido menos en el certamen. La presión en área rival tenía que ser más constante para propiciar los errores del otro combinado, y así, generar jugadas de peligro. La mayoría de las veces se recuperaba el balón en área propia y se tenía que hacer el traslado de 40-60 metros para producir algún riesgo para la otra selección.

El acompañante de Jan Hurtado nunca llegó y se esperó durante todo el campeonato que Dudamel jugara con dos delanteros. “Churta” demostró su potencial, claro está, pero si hubiese tenido a un socio en el ataque podría haberse destacado más. Los balonazos para el ariete de Gimnasia no fueron tan eficaces, aun así, él pudo generar en muchas jugadas donde se creó su espacio y los movimientos finalizaron en peligro. La variante de Júnior Paredes era la ideal para acompañar al ‘9’, por sus características de juego, uno puede pivotear y arrastrar marcas, mientras que el otro es un jugador con más llegada al arco.

Las virtudes de la selección

Así como hubo cosas negativas, hay que buscar un pincel para aplaudir lo bueno. El gran desempeño que tuvo el lateral derecho Pablo Bonilla, fue envidiable. Sin duda, se llevó los reconocimientos al ser considerado uno de los mejores en su posición en todo el torneo.

La buena técnica en los balones parados han sido una de las armas de este combinado, con Cásseres Jr. y Sosa como principales ejecutores, fueron una de las estrategias que más le dio resultado en los diferentes duelos, más de 50% de los goles en este recién culminado certamen fueron por esta vía.

Hay tarea para mejorar

Venezuela llegó a este certamen como favorito, debido a que era uno de los planteles más completos de Sudamérica, por su rodaje en Primera División y por sobre todo, la preparación y apoyo que recibió durante los últimos dos años. Lamentablemente defraudó y con una generación que difícilmente pueda repetirse, las malas decisiones fueron claves para este declive que terminó llevando a la Vinotinto desde lo más alto del hexagonal al sótano, superados por Brasil, Colombia, Uruguay, Argentina y Ecuador.

Increíblemente, en la segunda fecha, los llaneros eran líderes del certamen y aquel hat-trick del argentino Adolfo Gaich dejó mareada a la selección; los colombianos Reyes y Angulo dejaron contra las redes a los venezolanos; y finalmente, los ecuatorianos Campaña y Segura se encargaron de dar la estocada final para “crucificar” a la generación que venía a repetir o mejorar la hazaña de lo logrado en el 2017.

El sueño se perdió, ahora toca levantarse con el corazón dividido y estar consciente que el largo proceso de preparación dejó en la última posición a la tricolor, siendo una vez más, un equipo endeble en varias de sus líneas, eso lo hicieron saber los últimos tres combinados que enfrentaron y golearon a la Vinotinto.

Vinotinto Sub 20

Los venezolanos no lograron el cupo al Mundial || Fotos: Cortesía
Los venezolanos no lograron el cupo al Mundial || Fotos: Cortesía
Vinotinto Sub 20

La Vinotinto fracasó y se fue con las manos vacías del Sudamericano

Lunes 11| 3:50 pm

Carlos A. Chacón A. || @Carlosschacon10

Cuando todo pintaba de color rosa y de las mil maravillas en el Sudamericano Sub-20 para la Vinotinto, resultó ser una verdadera tragedia. El deseo de volver a clasificar a una Copa del Mundo era inevitable e incluso, pelear por el campeonato en Chile no era descabellado por el gran talento que tenía esta plantilla, pero lamentablemente no se logró ningún objetivo trazado, siendo así el primer gran fracaso para la selección en el año 2019.

Sin el chivo y sin el mecate, eso fue lo que pasó con el estratega nacional Rafael Dudamel, quien no supo variar a sus jugadores y al final perjudicó a todo el combinado nacional por no transmitirle confianza a todo un plantel -al menos en igualdad-; aunque fueron muchos los factores por los que la Vinotinto no logró figurar entre las mejores cuatro selecciones del Sudamericano, el principal de ellos fue la creación de juego, eso no existió para los venezolanos en este certamen.

El entrenador no le tuvo confianza a varios jugadores, quienes llegaron a Chile para ser importantes este campeonato y finalmente no gozaron de muchos minutos. Además, el esquema táctico no funcionó -a pesar de haber logrado varias victorias-. Venezuela supo sumar en la Fase de Grupos, pero en el hexagonal fueron como un globo que estalló por una aguja.

De más a menos, si, ese fue el factor que perjudicó a esta selección. Cuando llegaron al hexagonal, se esperó que los nacionales “se comieran” a sus rivales con el gran talento que tiene esta generación, lamentablemente no fue así y a Venezuela le dio una embolia, donde terminó perdiendo el boleto que tenían para Polonia.

Muy bien lo dijo Dudamel en su rueda de prensa hace unos meses, cuando presentó su planificación para los próximos años, “la Vinotinto competirá en el Sudamericano”, ese fue la ideología, porque para varios integrantes del cuerpo técnico y su entorno, la selección ya estaba clasificada al Mundial, pero esa ideología se esfumó y el pasaje para suelo europeo se perdió entre tantas indecisiones y balonazos sin sentido.

No hubo rotación, por ende, los “fijos” se agotaron… Es algo obvio, ni que fuesen Thor en Infinity War, casi invencible. Además, Dudamel le tuvo menos confianza a sus suplentes, que Thanos a Loky, después de su primera traición.

Los guardametas Cristopher Varela y Miguel Silva no vieron ni un minuto de juego, este último tenía todos los requisitos para ser el titular de esta selección por su gran rendimiento en los módulos, giras y demás competiciones que tuvieron los nacionales. También, el defensor Júnior Moreno, fue el otro que no tuvo acción en el Sudamericano.

Entre Carlos Olses (810’), Pablo Bonilla (810’), Rommell Ibarra (670’), Ignacio Anzola (810’), Miguel Navarro (534’), Christian Makoun (810’), Samuel Sosa (697’), Jorge Yriarte (711’), Cristian Cásseres (658’) y Jan Hurtado (581’), fueron los futbolistas con más minutos para Venezuela en todo el campeonato. Se puede observar la falta de confianza al ver que, en el resto de la plantilla ningún jugador supera los 400’ de juego; el que tuvo más en esa categoría fue Brayan Palmezano con 361’ en siete partidos.

La variante más usada por Dudamel fue Jorge Echeverría, quien realmente no marcó diferencia alguna. En siete duelos (seis como suplente y uno titular) registró 210’, es decir, 155’ más que Enrique Peña Zauner, por ejemplo, un jugador que ha jugado la UEFA Youth League con el Borussia Dortmund. Este último, no tuvo ni un granito de confianza por el entrenador y fue marginado en la mayoría de los partidos y prácticamente fue a Chile solo para pulir la banca -lamentablemente- y conocer la ciudad de Rancagua.

Las falencias de Venezuela

A pesar de ser una selección muy completa, al menos con nombres en cada línea, el planteamiento de juego usado no fue adecuado. Los jugadores estaban restringidos a lo que pedía el DT y no pudieron “improvisar” por decirlo de alguna manera, que en muchas ocasiones resulta mejor porque, con su talento y chispa pueden marcar diferencias.

Olses no garantizó del todo el pórtico venezolano. Muchas veces exhibió inseguridad en sus salidas y lo transmitió a sus compañeros y los rivales se aprovecharon de eso. Quizás, con la variante de Silva o Varela, la historia en varios duelos hubiese sido diferente.

Si hubiese existido una mejor concentración en los balones parados en contra, la Vinotinto podría haber sufrido menos en el certamen. La presión en área rival tenía que ser más constante para propiciar los errores del otro combinado, y así, generar jugadas de peligro. La mayoría de las veces se recuperaba el balón en área propia y se tenía que hacer el traslado de 40-60 metros para producir algún riesgo para la otra selección.

El acompañante de Jan Hurtado nunca llegó y se esperó durante todo el campeonato que Dudamel jugara con dos delanteros. “Churta” demostró su potencial, claro está, pero si hubiese tenido a un socio en el ataque podría haberse destacado más. Los balonazos para el ariete de Gimnasia no fueron tan eficaces, aun así, él pudo generar en muchas jugadas donde se creó su espacio y los movimientos finalizaron en peligro. La variante de Júnior Paredes era la ideal para acompañar al ‘9’, por sus características de juego, uno puede pivotear y arrastrar marcas, mientras que el otro es un jugador con más llegada al arco.

Las virtudes de la selección

Así como hubo cosas negativas, hay que buscar un pincel para aplaudir lo bueno. El gran desempeño que tuvo el lateral derecho Pablo Bonilla, fue envidiable. Sin duda, se llevó los reconocimientos al ser considerado uno de los mejores en su posición en todo el torneo.

La buena técnica en los balones parados han sido una de las armas de este combinado, con Cásseres Jr. y Sosa como principales ejecutores, fueron una de las estrategias que más le dio resultado en los diferentes duelos, más de 50% de los goles en este recién culminado certamen fueron por esta vía.

Hay tarea para mejorar

Venezuela llegó a este certamen como favorito, debido a que era uno de los planteles más completos de Sudamérica, por su rodaje en Primera División y por sobre todo, la preparación y apoyo que recibió durante los últimos dos años. Lamentablemente defraudó y con una generación que difícilmente pueda repetirse, las malas decisiones fueron claves para este declive que terminó llevando a la Vinotinto desde lo más alto del hexagonal al sótano, superados por Brasil, Colombia, Uruguay, Argentina y Ecuador.

Increíblemente, en la segunda fecha, los llaneros eran líderes del certamen y aquel hat-trick del argentino Adolfo Gaich dejó mareada a la selección; los colombianos Reyes y Angulo dejaron contra las redes a los venezolanos; y finalmente, los ecuatorianos Campaña y Segura se encargaron de dar la estocada final para “crucificar” a la generación que venía a repetir o mejorar la hazaña de lo logrado en el 2017.

El sueño se perdió, ahora toca levantarse con el corazón dividido y estar consciente que el largo proceso de preparación dejó en la última posición a la tricolor, siendo una vez más, un equipo endeble en varias de sus líneas, eso lo hicieron saber los últimos tres combinados que enfrentaron y golearon a la Vinotinto.

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