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Jueves 17 de Octubre de 2019

Liga de Campeones

El equipo blanco no levanta cabeza en Champions/ Foto
El equipo blanco no levanta cabeza en Champions/ Foto
Liga de Campeones

Noche de Brujas en el Bernabéu

Martes 1| 2:50 pm


Manuel Vargas | @MA_Vargas7

No hay manera. La Champions, aquel terreno que antes despertaba toda la garra y amor propio del Real Madrid, ahora es un lugar en el que todos se reúnen para presumir que ya no le temen al rey de la competición. Ese himno que solía evocar la fuerza del equipo, es ya una marcha fúnebre que presagia lo peor para todos.

El Brujas fue el último que privó del triunfo en casa a un Madrid endeble y fallón, que se enteró de que jugaba un partido cuando ya perdía 2-0, cuya defensa vendió nuevamente a Courtois y demostró que si uno del mediocampo se recupera (Kroos) es el turno de otro para caer en desgracia (Modric).

Solo unos minutos bastaron para ver que los belgas llegaron al Bernabéu con una premisa clara: correr, después preguntar. La presión alta y la velocidad del tridente Diatta, Dennis y Tau, expuso a una defensa ensimismada en su propia complacencia, que volvió a las andadas de creer que con el nombre ya entraba como ganador del partido, algo que rápidamente quedó demostrado que no es así.

Una buena recuperación dio pie a una contra magnifica por la derecha. Sin Carvajal a la vista y con panorama para correr; mientras unos pensaban en el fuera de juego, otros se aseguraron de anotar. Dennis aprovechó el buen pase de Tau y con un tropiezo, propio de un infantil, engañó a un Courtois que vio incrédulo como el balón se metió en el arco lentamente.

En el medio, el conjunto merengue hacía aguas. La defensa era de papel y el tridente de los belgas era el líquido que los rompía con facilidad. Kroos fue de lo poco salvable de un equipo en el que Casemiro fue abandonado a su suerte, Lucas Vázquez perdió más balones que un anciano las llaves y Modric lucía más desubicado que un retrete en una sala. Aunque gran parte del mérito la tenía la velocidad de un Brujas muy atento de aprovechar cada fallo y de hecho eso generó otro gol.

La belleza no será uno de los atributos técnicos con el que se describa a Dennis, pero así como en el primer tanto, en el segundo se benefició de una pérdida de Modric y logró patear mientras se tropezaba para anotar y así hundir más al Madrid.  

Los minutos poco a poco despertaron a la escuadra española, que vio como Marcelo le daba otro aire y Areola más seguridad en el arco. Pero fue Benzema, quien definitivamente se ha erigido como bandera del equipo, hasta que Hazard decida a pronunciarse más allá de sus destellos habituales, el que mandó un estupendo centro a Sergio Ramos que este depositó de cabeza en la portería de Mignolet.

Con el Madrid más cerca en el marcador, Zidane decidió dar otro choque al equipo y con la entrada de Vinicius lo intentó; sin embargo, el joven brasileño fue de fantasía, porque brilló pero no aportó nada valioso, salvó provocar la expulsión de Vormer. El tiro libre tras esa expulsión generó el gol de Casemiro, que no limpió de todo la imagen de un equipo que está perdido en la neblina más espesa.

Las matemáticas aún pueden dejar al Madrid en octavos; no obstante, las dudas que sembró el PSG hace semanas, las acrecentó un Brujas magnífico que le hizo pasar a los blancos una verdadera noche de terror en el Bernabéu que, mínimo, se extenderá hasta que amanezca con una victoria en el torneo que hasta hace poco era su lugar favorito.

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El equipo blanco no levanta cabeza en Champions/ Foto
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Noche de Brujas en el Bernabéu

Martes 1| 2:50 pm

Manuel Vargas | @MA_Vargas7

No hay manera. La Champions, aquel terreno que antes despertaba toda la garra y amor propio del Real Madrid, ahora es un lugar en el que todos se reúnen para presumir que ya no le temen al rey de la competición. Ese himno que solía evocar la fuerza del equipo, es ya una marcha fúnebre que presagia lo peor para todos.

El Brujas fue el último que privó del triunfo en casa a un Madrid endeble y fallón, que se enteró de que jugaba un partido cuando ya perdía 2-0, cuya defensa vendió nuevamente a Courtois y demostró que si uno del mediocampo se recupera (Kroos) es el turno de otro para caer en desgracia (Modric).

Solo unos minutos bastaron para ver que los belgas llegaron al Bernabéu con una premisa clara: correr, después preguntar. La presión alta y la velocidad del tridente Diatta, Dennis y Tau, expuso a una defensa ensimismada en su propia complacencia, que volvió a las andadas de creer que con el nombre ya entraba como ganador del partido, algo que rápidamente quedó demostrado que no es así.

Una buena recuperación dio pie a una contra magnifica por la derecha. Sin Carvajal a la vista y con panorama para correr; mientras unos pensaban en el fuera de juego, otros se aseguraron de anotar. Dennis aprovechó el buen pase de Tau y con un tropiezo, propio de un infantil, engañó a un Courtois que vio incrédulo como el balón se metió en el arco lentamente.

En el medio, el conjunto merengue hacía aguas. La defensa era de papel y el tridente de los belgas era el líquido que los rompía con facilidad. Kroos fue de lo poco salvable de un equipo en el que Casemiro fue abandonado a su suerte, Lucas Vázquez perdió más balones que un anciano las llaves y Modric lucía más desubicado que un retrete en una sala. Aunque gran parte del mérito la tenía la velocidad de un Brujas muy atento de aprovechar cada fallo y de hecho eso generó otro gol.

La belleza no será uno de los atributos técnicos con el que se describa a Dennis, pero así como en el primer tanto, en el segundo se benefició de una pérdida de Modric y logró patear mientras se tropezaba para anotar y así hundir más al Madrid.  

Los minutos poco a poco despertaron a la escuadra española, que vio como Marcelo le daba otro aire y Areola más seguridad en el arco. Pero fue Benzema, quien definitivamente se ha erigido como bandera del equipo, hasta que Hazard decida a pronunciarse más allá de sus destellos habituales, el que mandó un estupendo centro a Sergio Ramos que este depositó de cabeza en la portería de Mignolet.

Con el Madrid más cerca en el marcador, Zidane decidió dar otro choque al equipo y con la entrada de Vinicius lo intentó; sin embargo, el joven brasileño fue de fantasía, porque brilló pero no aportó nada valioso, salvó provocar la expulsión de Vormer. El tiro libre tras esa expulsión generó el gol de Casemiro, que no limpió de todo la imagen de un equipo que está perdido en la neblina más espesa.

Las matemáticas aún pueden dejar al Madrid en octavos; no obstante, las dudas que sembró el PSG hace semanas, las acrecentó un Brujas magnífico que le hizo pasar a los blancos una verdadera noche de terror en el Bernabéu que, mínimo, se extenderá hasta que amanezca con una victoria en el torneo que hasta hace poco era su lugar favorito.

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