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Domingo 25 de Junio de 2017

Cotilleo Deportivo

Salvador Pérez
Salvador Pérez
Cotilleo Deportivo

Padres primero, peloteros después

Domingo 18| 4:15 pm


Jesús Ponte y Ángel Meléndez

Posiblemente los beisbolistas son los profesionales que más padecen la lejanía de sus familias debido a su trabajo. Deben hacer sacrificios únicos para dividir su tiempo entre el juego y compartir con sus familiares. De seis a cinco juegos por semana y viajes de un costado al otro de Estados Unidos, en avión, autobús, llegando tarde a un hotel y levantándose temprano para entrenarse. Todo eso por seis meses (abril a octubre, en Grandes Ligas), lo que hace que ver a sus familias se convierta en una verdadera hazaña. Aun así estos padres ordenan sus prioridades, en las cuales colocan primero a sus hijos y familia, y luego el beisbol.

Como hijos.  Ahora son padres, formados, con hogar y muchas responsabilidades, pero antes como chamos también dieron su “dolor de cabeza” y enorgullecieron a sus respectivas familias al irse abriendo un espacio en el competitivo mundo del beisbol.

Félix Hernández, quien está llamado a ser el lanzador venezolano más importante en la historia de las Grandes Ligas, se crio en un contexto sano y deportivo, al seguir los pasos de su padre, Félix Hernández, que cuando su hijo tenía cinco años le entregó el testigo, para que fuese él quien jugase beisbol. Pocos se imaginarían que décadas después se convertiría en una estrella en MLB. Sin embargo, el valenciano tuvo una encrucijada en su vida en la que tuvo que decidir si quería ser el “Rey” del beisbol o del baloncesto. ¿El camino elegido? Ya ustedes lo conocen.

“Cuando era un adolescente de 16 años le empezó a gustar el básquet, incluso se escapaba del liceo para jugar baloncesto, y cuando le preguntábamos cómo estaba en clases nos decía que todo está bajo control”, contó Félix Hernández padre, a través de un contacto telefónico. “Sin embargo un día me fui a su escuela para ver cómo estaba y me enteré de que tenía tres materias raspadas. En la casa nos molestamos mucho y le dijimos el básquet o el beisbol. Él escogió beisbol, y gracias a Dios, pero tenía que seguir en los estudios”, comentó entre risas.

De niño además de ser un fanático de los deportes, Félix era un amante de los animales y la naturaleza. Tanto así que en un viaje a Margarita el mismo “Rey” se molestó con la familia por matarle a uno de sus pollos.

En la familia Hernández la partida de Félix no fue tan complicada. “Cuando partió rumbo a Estados Unidos ninguno de nosotros nos opusimos, más bien era algo que toda la familia quería. A pesar de las tentaciones de la Dominican Summer League, esperamos siempre a los Marineros de Seattle”, apuntó el papá del “Rey”, que comentó que una de las condiciones para que el muchacho firmara con ellos era que se llevara a su papá con él a Estados Unidos.

Ni el tiempo ni los millones de dólares ni la distancia han cambiado a Félix Hernández, el pitcher. “Hoy en día siempre me llama, pregunta por mí, cómo estoy, qué necesito y sigue siendo el mismo de hace 10 o 20 años. Humilde, bochinchero. Para Venezuela es el ‘Rey’ Félix Hernández, para nosotros es el mismo muchacho  de siempre y así lo querremos siempre”.

José Altuve ha sido deportista desde que nació, y eso lo confirma su padre, Carlos Altuve.

“José siempre fue un muchacho enamorado del deporte, practicó fútbol, natación, voleibol y a lo último beisbol. Él fue campeón nacional de voleibol con el estado Aragua, y fue un momento de mucha alegría para toda la familia. Pero no fue hasta cuando José tenía 9 años que comenzó a jugar beisbol, un bello deporte que le apasionaba mucho”, comentó  el padre de Altuve con nostalgia.

Los obstáculos siempre estuvieron en la carrera de “Astroboy”, no obstante como si se tratara de un “superhéroe” los superó uno a uno.  En su primer día de exhibición de los Astros de Houston, los siderales no querían ver al maracayero en la segunda jornada de tryouts. Fue Alfredo Pedrique quien recomendó a la organización de Houston retenerlo. Luego de firmar por 15.000 dólares, recibir burlas de otros peloteros y coaches por su tamaño (1.68 cm), y no recibir su pago mensual por dos meses, con la simple intención de que se cansara y declinara del equipo, Altuve fue fuerte y continuó con Houston.

“Los primeros días en las menores fueron muy malos para él (Altuve), bateó de 32-2 y me llamó llorando diciendo que no sabía qué hacer, yo muy firme le comenté: ‘Te pones los pantalones y haces lo que sabes hacer o te regresas llorando a casa’. José entendió el mensaje y desde allí despertó esas ganas de luchar. Su estatura jamás fue impedimento para lograr sus objetivos, siempre hizo su trabajo y lo hizo bien”, relató vía telefónica Carlos Altuve.

Uno de los mejores jardineros centrales de Venezuela en primera instancia fue pitcher. Se trata de Franklin Gutiérrez.

“Él fue un niño muy bueno y siempre amante del beisbol, nunca vio para otro deporte”, contó su madre, Leida Gutiérrez.  “Una vez estábamos en una fiesta de cumpleaños de un cuñado y a Franklin le tocaba lanzar el juego decisivo en la final al día siguiente, todos llegamos trasnochados con dos horas de sueño, incluyendo Franklin; estaba muy nerviosa, me sentía irresponsable, sin embargo ¿has de creer que ese día fue el mejor juego que lanzó en su vida?”, dijo la mamá del “Guti” con una carcajada incluida.

“Él y su padre siempre fueron y son unidos, ese vínculo nos hizo formar un amor muy especial con Franklin. Luego que cumplió 16 y se fue a La Rinconada él fue firmado por los Dodgers, y cuando agarró rumbo fue un golpe muy fuerte para nosotros. Nos pegó tanto eso que siempre pensábamos en Franklin y lloramos muchas noches, porque ya no estaba con nosotros, y cuando nos contactaba por teléfono era especial escuchar su voz de nuevo. Teníamos que ser fuertes porque era para su bien y además tenemos dos hijas que nos necesitaban también”, relató sin poder controlar las lágrimas.

Cotilleo Deportivo

Salvador Pérez
Salvador Pérez
Cotilleo Deportivo

Padres primero, peloteros después

Domingo 18| 4:15 pm

Jesús Ponte y Ángel Meléndez

Posiblemente los beisbolistas son los profesionales que más padecen la lejanía de sus familias debido a su trabajo. Deben hacer sacrificios únicos para dividir su tiempo entre el juego y compartir con sus familiares. De seis a cinco juegos por semana y viajes de un costado al otro de Estados Unidos, en avión, autobús, llegando tarde a un hotel y levantándose temprano para entrenarse. Todo eso por seis meses (abril a octubre, en Grandes Ligas), lo que hace que ver a sus familias se convierta en una verdadera hazaña. Aun así estos padres ordenan sus prioridades, en las cuales colocan primero a sus hijos y familia, y luego el beisbol.

Como hijos.  Ahora son padres, formados, con hogar y muchas responsabilidades, pero antes como chamos también dieron su “dolor de cabeza” y enorgullecieron a sus respectivas familias al irse abriendo un espacio en el competitivo mundo del beisbol.

Félix Hernández, quien está llamado a ser el lanzador venezolano más importante en la historia de las Grandes Ligas, se crio en un contexto sano y deportivo, al seguir los pasos de su padre, Félix Hernández, que cuando su hijo tenía cinco años le entregó el testigo, para que fuese él quien jugase beisbol. Pocos se imaginarían que décadas después se convertiría en una estrella en MLB. Sin embargo, el valenciano tuvo una encrucijada en su vida en la que tuvo que decidir si quería ser el “Rey” del beisbol o del baloncesto. ¿El camino elegido? Ya ustedes lo conocen.

“Cuando era un adolescente de 16 años le empezó a gustar el básquet, incluso se escapaba del liceo para jugar baloncesto, y cuando le preguntábamos cómo estaba en clases nos decía que todo está bajo control”, contó Félix Hernández padre, a través de un contacto telefónico. “Sin embargo un día me fui a su escuela para ver cómo estaba y me enteré de que tenía tres materias raspadas. En la casa nos molestamos mucho y le dijimos el básquet o el beisbol. Él escogió beisbol, y gracias a Dios, pero tenía que seguir en los estudios”, comentó entre risas.

De niño además de ser un fanático de los deportes, Félix era un amante de los animales y la naturaleza. Tanto así que en un viaje a Margarita el mismo “Rey” se molestó con la familia por matarle a uno de sus pollos.

En la familia Hernández la partida de Félix no fue tan complicada. “Cuando partió rumbo a Estados Unidos ninguno de nosotros nos opusimos, más bien era algo que toda la familia quería. A pesar de las tentaciones de la Dominican Summer League, esperamos siempre a los Marineros de Seattle”, apuntó el papá del “Rey”, que comentó que una de las condiciones para que el muchacho firmara con ellos era que se llevara a su papá con él a Estados Unidos.

Ni el tiempo ni los millones de dólares ni la distancia han cambiado a Félix Hernández, el pitcher. “Hoy en día siempre me llama, pregunta por mí, cómo estoy, qué necesito y sigue siendo el mismo de hace 10 o 20 años. Humilde, bochinchero. Para Venezuela es el ‘Rey’ Félix Hernández, para nosotros es el mismo muchacho  de siempre y así lo querremos siempre”.

José Altuve ha sido deportista desde que nació, y eso lo confirma su padre, Carlos Altuve.

“José siempre fue un muchacho enamorado del deporte, practicó fútbol, natación, voleibol y a lo último beisbol. Él fue campeón nacional de voleibol con el estado Aragua, y fue un momento de mucha alegría para toda la familia. Pero no fue hasta cuando José tenía 9 años que comenzó a jugar beisbol, un bello deporte que le apasionaba mucho”, comentó  el padre de Altuve con nostalgia.

Los obstáculos siempre estuvieron en la carrera de “Astroboy”, no obstante como si se tratara de un “superhéroe” los superó uno a uno.  En su primer día de exhibición de los Astros de Houston, los siderales no querían ver al maracayero en la segunda jornada de tryouts. Fue Alfredo Pedrique quien recomendó a la organización de Houston retenerlo. Luego de firmar por 15.000 dólares, recibir burlas de otros peloteros y coaches por su tamaño (1.68 cm), y no recibir su pago mensual por dos meses, con la simple intención de que se cansara y declinara del equipo, Altuve fue fuerte y continuó con Houston.

“Los primeros días en las menores fueron muy malos para él (Altuve), bateó de 32-2 y me llamó llorando diciendo que no sabía qué hacer, yo muy firme le comenté: ‘Te pones los pantalones y haces lo que sabes hacer o te regresas llorando a casa’. José entendió el mensaje y desde allí despertó esas ganas de luchar. Su estatura jamás fue impedimento para lograr sus objetivos, siempre hizo su trabajo y lo hizo bien”, relató vía telefónica Carlos Altuve.

Uno de los mejores jardineros centrales de Venezuela en primera instancia fue pitcher. Se trata de Franklin Gutiérrez.

“Él fue un niño muy bueno y siempre amante del beisbol, nunca vio para otro deporte”, contó su madre, Leida Gutiérrez.  “Una vez estábamos en una fiesta de cumpleaños de un cuñado y a Franklin le tocaba lanzar el juego decisivo en la final al día siguiente, todos llegamos trasnochados con dos horas de sueño, incluyendo Franklin; estaba muy nerviosa, me sentía irresponsable, sin embargo ¿has de creer que ese día fue el mejor juego que lanzó en su vida?”, dijo la mamá del “Guti” con una carcajada incluida.

“Él y su padre siempre fueron y son unidos, ese vínculo nos hizo formar un amor muy especial con Franklin. Luego que cumplió 16 y se fue a La Rinconada él fue firmado por los Dodgers, y cuando agarró rumbo fue un golpe muy fuerte para nosotros. Nos pegó tanto eso que siempre pensábamos en Franklin y lloramos muchas noches, porque ya no estaba con nosotros, y cuando nos contactaba por teléfono era especial escuchar su voz de nuevo. Teníamos que ser fuertes porque era para su bien y además tenemos dos hijas que nos necesitaban también”, relató sin poder controlar las lágrimas.

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