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Foto: Cortesía

Beisbol Venezolano

Un título que costó lágrimas

Lunes 29 | 10:57 am

César Sequera Ramos || @CesarSequera11 || Barquisimeto

Nick Struck estaba sobre el montículo. Con dos outs en el marcador, solo debía retirar a Alex Romero para que Caribes de Anzoátegui se convirtiese en el nuevo monarca de la Liga Venezolana de Beisbol. En tanto, Omar López sentado a un lado del dugout derecho del Antonio Herrera Gutiérrez, estaba inmóvil, como si no quisiera adelantarse a algo que presentía que estaba a pasar.

El jardinero de los Cardenales de Lara rodó la pelota a las manos de Alexi Amarista y el camarero se la entregó a Balbino Fuenmayor para concretar el título de la tribu. El estratega, quien se caracteriza por su seriedad, rompió en llanto y al primero que corrió a abrazar fue a Rouglas Odor.

“Somos campeones”, fue lo único que logró decir el estratega a su coach de banco, mientras el técnico mostró sorpresa por la reacción del dirigente. “Todo salió como esperábamos y ahora es momento de celebrar”.

Descarga. El llanto, en la opinión de López, fue una descarga de emoción tras una temporada en la que la tribu tuvo que superar distintos escollos. Perdieron ocho de los primeros nueve compromisos en octubre, la primera avanzada de la importación no trajo los resultados esperados, víctimas de la delincuencia y quedar accidentados durante varias series convirtió la campaña en una pesadilla.

“Es la parte bonita del juego. Recuerdo que una vez se rompió la correa del alternador y Jean Toledo se quitó su cinturón de cuero y dijo que lo usaran porque no se iba a romper”, dijo el piloto. “Estos muchachos nunca presentaron problemas por la humildad que tienen y por eso estoy tan orgulloso de ellos en este momento”.

Diciembre llegó y la tribu estuvo en el último puesto que otorgaba un boleto a postemporada. Con un pitcheo que tenía la efectividad más alta en la LVBP, figuras que no se reportaban y cambios en la gerencia, pocos apostaron al éxito anzoatiguense. “Que personas cercanas a ti duden duele mucho, pero soy un hombre de retos y les dije a todos en el roster que debíamos callar bocas”, continuó López.

“Estoy muy orgulloso de los muchachos. Esta temporada fue demasiado difícil para nosotros, y luego de empezar bastante mal, logramos engranar las piezas”, declaró Samuel Moscatel, gerente general de Caribes. “Nuestro plan A no funcionó, el B tampoco, sin embargo nunca dejamos de intentar porque creíamos en nuestro talento”.

En postemporada los orientales también superaron escollos. Contra los Navegantes del Magallanes cayeron un duelo en la novena entrada que levantó titubeos, versus Leones del Caracas en semifinales arrancaron abajo en la serie y contra Lara, en el tercer duelo de la final, perdieron un juego que sacudió la choza. “Nos dolió muchísimo”, comentó Niuman Romero. “Nos tuvimos que reunir y llegamos a la conclusión que esa experiencia nos iba a ser más fuerte y creo que fue la clave para ser campeones”.

Por todos esos detalles Omar López no dudó en ubicar su segundo título en la LVBP en un lugar especial. “Me lo gocé como nunca, porque no fue nada fácil. Vi crecer a jóvenes y convertirse en hombres por todos los problemas que superaron”.

El pitcheo renació. Mike Álvarez, coach de lanzadores en Caribes, al ser consultado continuamente sobre el 4.93 de efectividad que tenía su grupo monticular, siempre comentó que en postemporada eso podría cambiar. “Era un número feo. Aunque a todos les comenté que en enero sería cero y todos iban a tener la oportunidad de mejorar”.

Durante la primera ronda de playoffs, los brazos aborígenes mostraron los mismos problemas ante la ofensiva de la nave turca, pero de ahí en adelante se transformó en una fortaleza. En semifinales solo concedieron 2.05 rayitas a los melenudos y a los crepusculares apenas tres anotaciones por encuentro.

“Hicimos ajustes”, manifestó Omar López. “Empezamos a tener reuniones donde les mostramos estadísticas y videos a los lanzadores. A veces solo hay que buscar la forma de inyectarle confianza a los lanzadores, porque sé que talento tienen”.

La llegada de Nick Struck le permitió a López conseguir ese brazo dominante en la novena entrada y combinarse con Mayckol Guaipe, Ricardo Hernández y la sorpresa de la campaña, Liarvis Breto. “Nuestro relevo fue uno de los aspectos que más nos costó ensamblar. Todos hicieron una gran labor y son fundamentales en nuestro éxito”, razonó López.

Asimismo, Freddy García y Logan Darnell, tomados para reforzar la rotación, solo permitieron 3.43 anotaciones con WHIP de 0.90 en los 21 innings durante la serie definitoria. “Y esos que criticaron nuestras selecciones. Por eso somos campeones porque confiamos en nuestros análisis y decisiones”, concluyó el piloto.