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Viernes 20 de Julio de 2018

Beisbol Grandes Ligas

José Altuve / Agencias
José Altuve / Agencias
beisbol grandes ligas

2017 tuvo nombre y apellido: José Altuve

Domingo 31| 4:29 pm


Raúl Pérez / @enriul

Miércoles, 20 de julio de 2011: Astros de Houston, aún en la Liga Nacional, recibían en el Minute Maid Park a Nacionales de Washington, inmersos en una temporada tétrica, donde las alegrías deportivas no rondaban cerca del estado de Texas.

Brad Mills, quien para la época era el estratega de la novena sideral, decidió colocar como segunda base y segundo bate a un joven de 21 años, que no llegaba al metro setenta y que en su cara de niño reflejaba su inexperiencia ante su debut en Grandes Ligas.

Tras tres elevados a los jardines y un ponche, José Altuve conectó su primer inatrapable en el noveno tramo, un sencillo al jardín derecho que picó en los pies de Jayson Werth. Ese compromiso, luego de un par de entradas extras, terminó en victoria para los texanos, pero el verdadero triunfo de Houston esa noche tenía el número 27 en la espalda.

Siete años más tarde, el venezolano solo mantiene la cara de niño, con la cual ha ido, poco a poco, superado peldaños dentro de la historia de Astros de Houston y de las Grandes Ligas. A sus 27 años, Altuve acumula cinco llamados al Juego de Estrellas, cuatro de ellos en una Liga Americana donde hacen vida intermedistas de la talla de Robinson Canó, Dustin Pedroia o Ian Kinsler, entre otros.

Cuatro bates de plata, todos desde 2014 a la fecha, dan fe del dominio ofensivo que ha tenido el toletero que vio la luz en Puerto Cabello, pero que se siente de Maracay, al haber pasado la mayor parte de su infancia y juventud en la Ciudad Jardín.

Por si fuera poco, a partir de 2014, Altuve fue escalando dentro de la valoración para el Jugador Más Valioso de la Americana, y el éxito colectivo le permitió pasar de ser el puesto número trece en la elección en 2014, el décimo en 2015, tercero en 2016, hasta consagrarse como el mejor pelotero del Joven Circuito en 2017.

Altuve, con 27 años, se cargó al hombro un equipo dirigido de forma excelsa por A. J. Hinch, y contaba con el enorme talento joven de peloteros como George Springer, Carlos Correa o Alex Bregman, sumada a la experiencia de Carlos Beltrán, Josh Reddick, Brian McCann o Evan Gattis.

En el montículo, Dallas Keuchel y Justin Verlander, quien llegó a mitad de temporada desde Detroit, se juntaron para comandar a un cuerpo de lanzadores lleno de brazos talentosos pero inexpertos, quienes se acoplaron para llevar a Houston a terminar con el segundo mejor récord de la Liga Americana (101-61, un juego por detrás de Indios de Cleveland), y los guiaron en una espectacular postemporada que desembocó en la consecución del primer título de Houston en su historia.

Ese primero de noviembre, todo terminó como debía ser, con dos rodados a los predios de José Altuve (por parte de Chris Taylor y Corey Seager), quien con dos certeros tiros a la inicial, aseguró el título de los siderales y abrió el grifo para la enorme cantidad de galardones que recibió, una vez concluida la zafra.

Mientras disputaba la Serie Mundial, el jugador que debutó en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional Venezolana (LVBP), con Navegantes del Magallanes, de su tercer título de bateo, al dejar promedio al bate de .346, el más alto promedio que ha dejado en las mayores y poco después de culminada la campaña recibió el Bate de Plata, como el mejor intermedista ofensivo de la Americana.

Altuve, quien conectó 200 inatrapables o más por cuarto año seguido (204), sacudió 24 cuadrangulares y se estafó más de 30 almohadillas por sexto año en fila (32), no tardó en levantar su primer trofeo al llevarse el “Premio Hank Aaron”, como el mejor bateador de la Liga Americana según los fanáticos e integrantes del Salón de la Fama de Cooperstown.

De ahí en más, el diminuto pelotero no paró de recibir agasajos de todo tipo. La publicación Sporting News Magazine lo decretó como el Mejor Jugador del Año en MLB, por segunda zafra consecutiva, hazaña que tan solo habían conseguido cuatro peloteros en la historia: Ted Williams (1941-42), Joe Morgan (1975-76), Albert Pujols (2008-09) y su paisano, Miguel Cabrera (2012-13).

El ser nombrado jugador del mes en una oportunidad (julio) y jugador de la semana en el mismo mes (9 de julio), además del dominio y regularidad mostrado durante todo el campeonato, lo llevó a proclamarse como el Jugador del Año y Jugador Excepcional del Año en la Liga Americana en los Players Choice Awards, galardón con un sabor especial, ya que es elegido por sus compañeros de profesión.

Ahí no se detuvo el venezolano, quien fue homenajeado, por segundo año seguido, con el Premio Luis Aparicio, como el mejor pelotero venezolano en Grandes Ligas. En un gran evento, realizado en la ciudad de Caracas, Altuve recibió el premio de las manos del, hasta ahora, único criollo en el Salón de la Fama de Cooperstown.

Días después, José Carlos Altuve recibió, de manera aplastante, el premio como Jugador Más Valioso de la Liga Americana, obteniendo 27 de los 30 votos al primer lugar, dejando muy por detrás al Novato del Año, Aaron Judge (2) y al dominicano José Ramírez (1), prueba inequívoca de que no hubo ningún pelotero más dominante en todo el circuito.

“Astroboy”, mote que se la ha dado en muchas oportunidades, acaparó las portadas de importantes publicaciones como Sports Illustrated, quien lo catalogó junto a J. J. Watt, de los Houston Texans, como la “Personalidad del Año”, semanas después de haberle dedicado otra portada por la consecución de la Serie Mundial.

Por último, Altuve cerró la temporada de premiaciones con la consecución de su tercera distinción como el Atleta Meridiano, premio otorgado por el Bloque DeArmas desde 1978, en el cual superó a muchos otros criollos que tuvieron años espectaculares en diferentes disciplinas.

Así terminó el 2017, un año que tuvo nombre y apellido y en el cual José Altuve dio el paso que necesitaba para pasar de ser un enorme pelotero a codearse con las estrellas del firmamento de Grandes Ligas. En 2017 arrancó la “era José Altuve”, la era de un pelotero diminuto que es capaz de hacer cosas enormes. La era de un campeón… un campeón venezolano.

Beisbol Grandes Ligas

José Altuve / Agencias
José Altuve / Agencias
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2017 tuvo nombre y apellido: José Altuve

Domingo 31| 4:29 pm

Raúl Pérez / @enriul

Miércoles, 20 de julio de 2011: Astros de Houston, aún en la Liga Nacional, recibían en el Minute Maid Park a Nacionales de Washington, inmersos en una temporada tétrica, donde las alegrías deportivas no rondaban cerca del estado de Texas.

Brad Mills, quien para la época era el estratega de la novena sideral, decidió colocar como segunda base y segundo bate a un joven de 21 años, que no llegaba al metro setenta y que en su cara de niño reflejaba su inexperiencia ante su debut en Grandes Ligas.

Tras tres elevados a los jardines y un ponche, José Altuve conectó su primer inatrapable en el noveno tramo, un sencillo al jardín derecho que picó en los pies de Jayson Werth. Ese compromiso, luego de un par de entradas extras, terminó en victoria para los texanos, pero el verdadero triunfo de Houston esa noche tenía el número 27 en la espalda.

Siete años más tarde, el venezolano solo mantiene la cara de niño, con la cual ha ido, poco a poco, superado peldaños dentro de la historia de Astros de Houston y de las Grandes Ligas. A sus 27 años, Altuve acumula cinco llamados al Juego de Estrellas, cuatro de ellos en una Liga Americana donde hacen vida intermedistas de la talla de Robinson Canó, Dustin Pedroia o Ian Kinsler, entre otros.

Cuatro bates de plata, todos desde 2014 a la fecha, dan fe del dominio ofensivo que ha tenido el toletero que vio la luz en Puerto Cabello, pero que se siente de Maracay, al haber pasado la mayor parte de su infancia y juventud en la Ciudad Jardín.

Por si fuera poco, a partir de 2014, Altuve fue escalando dentro de la valoración para el Jugador Más Valioso de la Americana, y el éxito colectivo le permitió pasar de ser el puesto número trece en la elección en 2014, el décimo en 2015, tercero en 2016, hasta consagrarse como el mejor pelotero del Joven Circuito en 2017.

Altuve, con 27 años, se cargó al hombro un equipo dirigido de forma excelsa por A. J. Hinch, y contaba con el enorme talento joven de peloteros como George Springer, Carlos Correa o Alex Bregman, sumada a la experiencia de Carlos Beltrán, Josh Reddick, Brian McCann o Evan Gattis.

En el montículo, Dallas Keuchel y Justin Verlander, quien llegó a mitad de temporada desde Detroit, se juntaron para comandar a un cuerpo de lanzadores lleno de brazos talentosos pero inexpertos, quienes se acoplaron para llevar a Houston a terminar con el segundo mejor récord de la Liga Americana (101-61, un juego por detrás de Indios de Cleveland), y los guiaron en una espectacular postemporada que desembocó en la consecución del primer título de Houston en su historia.

Ese primero de noviembre, todo terminó como debía ser, con dos rodados a los predios de José Altuve (por parte de Chris Taylor y Corey Seager), quien con dos certeros tiros a la inicial, aseguró el título de los siderales y abrió el grifo para la enorme cantidad de galardones que recibió, una vez concluida la zafra.

Mientras disputaba la Serie Mundial, el jugador que debutó en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional Venezolana (LVBP), con Navegantes del Magallanes, de su tercer título de bateo, al dejar promedio al bate de .346, el más alto promedio que ha dejado en las mayores y poco después de culminada la campaña recibió el Bate de Plata, como el mejor intermedista ofensivo de la Americana.

Altuve, quien conectó 200 inatrapables o más por cuarto año seguido (204), sacudió 24 cuadrangulares y se estafó más de 30 almohadillas por sexto año en fila (32), no tardó en levantar su primer trofeo al llevarse el “Premio Hank Aaron”, como el mejor bateador de la Liga Americana según los fanáticos e integrantes del Salón de la Fama de Cooperstown.

De ahí en más, el diminuto pelotero no paró de recibir agasajos de todo tipo. La publicación Sporting News Magazine lo decretó como el Mejor Jugador del Año en MLB, por segunda zafra consecutiva, hazaña que tan solo habían conseguido cuatro peloteros en la historia: Ted Williams (1941-42), Joe Morgan (1975-76), Albert Pujols (2008-09) y su paisano, Miguel Cabrera (2012-13).

El ser nombrado jugador del mes en una oportunidad (julio) y jugador de la semana en el mismo mes (9 de julio), además del dominio y regularidad mostrado durante todo el campeonato, lo llevó a proclamarse como el Jugador del Año y Jugador Excepcional del Año en la Liga Americana en los Players Choice Awards, galardón con un sabor especial, ya que es elegido por sus compañeros de profesión.

Ahí no se detuvo el venezolano, quien fue homenajeado, por segundo año seguido, con el Premio Luis Aparicio, como el mejor pelotero venezolano en Grandes Ligas. En un gran evento, realizado en la ciudad de Caracas, Altuve recibió el premio de las manos del, hasta ahora, único criollo en el Salón de la Fama de Cooperstown.

Días después, José Carlos Altuve recibió, de manera aplastante, el premio como Jugador Más Valioso de la Liga Americana, obteniendo 27 de los 30 votos al primer lugar, dejando muy por detrás al Novato del Año, Aaron Judge (2) y al dominicano José Ramírez (1), prueba inequívoca de que no hubo ningún pelotero más dominante en todo el circuito.

“Astroboy”, mote que se la ha dado en muchas oportunidades, acaparó las portadas de importantes publicaciones como Sports Illustrated, quien lo catalogó junto a J. J. Watt, de los Houston Texans, como la “Personalidad del Año”, semanas después de haberle dedicado otra portada por la consecución de la Serie Mundial.

Por último, Altuve cerró la temporada de premiaciones con la consecución de su tercera distinción como el Atleta Meridiano, premio otorgado por el Bloque DeArmas desde 1978, en el cual superó a muchos otros criollos que tuvieron años espectaculares en diferentes disciplinas.

Así terminó el 2017, un año que tuvo nombre y apellido y en el cual José Altuve dio el paso que necesitaba para pasar de ser un enorme pelotero a codearse con las estrellas del firmamento de Grandes Ligas. En 2017 arrancó la “era José Altuve”, la era de un pelotero diminuto que es capaz de hacer cosas enormes. La era de un campeón… un campeón venezolano.

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