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Martes 22 de Agosto de 2017

Beisbol Grandes Ligas

El béisbol nipón tiene años dando de que hablar / Archivo
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beisbol grandes ligas

El béisbol llegó a Japón en 1872 ¡23 años antes que a Venezuela!

Viernes 17| 5:34 pm


Por Gerónimo Maneiro González

geronimomaneiro2004@yahoo.com

 

Cuando Japón se tituló en la primera edición del Clásico Mundial de Béisbol en 2006 muchos quedaron sorprendidos. Pensaron que se trataba de un hecho fortuito. Tres años más tarde revalidaron la corona y los perplejos aficionados del continente americano comenzaron a preguntarse sobre cuándo y cómo los nipones iniciaron sus actividades en el deporte del guante, bate y pelota. En 2013, los orientales se apoderaron del tercer lugar y en esta edición arrancaron con marca de 6-0. ¿Acaso los japoneses son tan buenos en béisbol y no lo sabemos? Te presentamos una breve reseña de la historia del béisbol nipón pues…es su pasatiempo nacional

Los primeros años

El béisbol se comenzó a practicar en Japón en 1872 y es comúnmente aceptado que el responsable fue el estadounidense Horace Wilson. La presencia del norteamericano en el archipiélago se debió a una serie de reformas llevadas a cabo entre 1868 y 1869 por el gobierno nipón la cual buscaba occidentalizar (modernizar) su cultura. Esas mejoras fueron conocidas como “Restauración Meiji”, y llevan el nombre del emperador, figura que tomó el poder Ejecutivo en 1868 sustituyendo al shogun Yoshinobu Tokugawa, último miembro de la dinastía que gobernaba desde 1603, y que había mantenido cerradas las fronteras de su país evitando un progreso a la par de naciones que deseaban comercializar con ellos como Estados Unidos, Francia e Inglaterra.

El nuevo gobierno buscaba dejar de ser un Estado rural e iniciar el camino de la modernización académica, militar y científica y para ello contrataron los servicios de varios extranjeros, así como también enviaron al exterior a los japoneses más capacitados para que realizaran estudios. Horace Wilson llegó para enseñar clases de Historia e Inglés en Kaisei Gakko (actual Universidad de Tokio) y no tardó en percatarse que sus alumnos carecían de educación física, por lo que comenzó a enseñarles béisbol. Ese mismo decenio retornaba Hiroshi Hiraoka de Estados Unidos, que en 1871 se había marchado para realizar estudios de tecnología ferroviaria en Filadelfia y Boston, siendo en esta última ciudad donde se hizo aficionado al béisbol gracias a los Medias Rojas de Boston, equipo que dominó inmisericordemente la Asociación Nacional entre 1871-1875 y tras la desaparición de este circuito se mudaron a la recién inaugurada Liga Nacional en 1876, y en la actualidad son los Bravos de Atlanta.

Hiraoka retornó a Japón en 1876 y dos años más tarde fundaría el Club Atlético Shimbashi, el primer equipo organizado. Fungió como mánager y pitcher. Introdujo la curva la cual impresionó a sus coterráneos y la denominaron “Makyu” (bola mágica). Hiraoka sabía que los accesorios utilizados por los equipos eran rudimentarios por lo que envió una carta con una fotografía de su escuadra a Albert Goodwill Spalding solicitándole enseres, quien no perdió la oportunidad de dar a conocer sus productos a un nuevo mercado pero para su infortunio compañías como Mizuno comenzaron a fabricar productos más económicos. Spalding incluyó en sus envíos la “Official Baseball Guide”, suplemento que ayudó a establecer estándares de béisbol en Japón. Libros derivados de esta guía, o su traducción directa, fueron enviados por todo el país por el Ministerio de Educación, lo que ayudó a propagar aún más el deporte.

A finales del siglo XIX el béisbol era sumamente popular y la Universidad Dai-ichi Koto Gakko, conocida como Ichiko, dominaba el béisbol japonés. El 23 de marzo de 1896, derrotó 29-4 a un conjunto estadounidense radicado en la ciudad Yokohama marcando la primera ocasión que se llevó a cabo un juego de béisbol internacional en Asia.

El dominio de las universidades

La Universidad de Ichiko predominaba sobre el resto de las demás ¿Su secreto para el éxito? Habían adoptado el Wakon Yosai, concepto que definía la adopción de tecnología, instituciones e ideas occidentales pero manteniendo el espíritu japonés, y entre tal esencia comenzó a predominar el Bushido, códigos utilizados por los guerreros samuráis e influenciados por la filosofía de Confucio al cual enfatizaba espiritualidad, disciplina, autocontrol, fidelidad y honor. Además, Jigorô Kanô, el maestro fundador del judo, los influyó cuando en 1886, en el Torneo de la Fuerza de la Policía Metropolitana, su equipo de judo derrotó a todos sus rivales de jiu-jitsu. El judo era innovador y orientó el jiu-jitsu con un enfoque zen, conocido como (“el camino” en el que hace referencia al camino que deben emprender o transitar las personas o aprendices con la finalidad de poder desarrollar un determinado arte) y que buscaba la perfección y una vía para la iluminación moral. La concentración, autorreflexión, disciplina y dedicación conllevarían a la fortaleza espiritual.

En este torneo se encontraban estudiantes de Ichiko que quedaron gratamente sorprendidos y no tardaron en aplicar la filosofía del judo al béisbol y etiquetaron su estilo de jugar la pelota como Seishin Yakyu (Espíritu-Béisbol) el cual enfatizó lealtad incuestionable a las decisiones del mánager.

En 1896, el equipo de béisbol de Ichiko desafió al equipo estadounidense del Yokohama Country Club (compuesto por empresarios) y los derrotó en los tres primeros desafíos (de cuatro), pese a que para en los dos últimos juegos los norteamericanos se reforzaron con marineros del USS Yorktown y USS Detroit. Los tres primeros resultados fueron 29-4, 35-9, 22-6.

La aparición de rivalidades entre equipos universitarios ayudó especialmente a alimentar la difusión del béisbol. Llegado el Siglo XX la competencia entre la Universidad Meiji, la Universidad de Waseda, y la Universidad de Keio representaron el pináculo del deporte. Estas dos últimas derrotaron a Ichiko en 1904, mejorando su estatus como los mejores equipos del país. Muchos de estos equipos universitarios jugarían contra una afluencia de equipos estadounidenses que visitaron Japón, incluyendo ligas mayores, menores, negras, colegiales e industriales.

La Universidad de Waseda viajó a Estados Unidos en 1905 para mejorar su juego, iniciando así la longeva tradición de béisbol transpacífico entre ambas naciones que perdura en la actualidad. Dos años después la Escuela San Luis de Honolulú, Hawái, se convirtió en el primer equipo estadounidense en visitar Japón. Entre 1905 y 1929, 17 novenas niponas universitarias viajaron a Estados Unidos, mientras que 16 escuadras norteamericanas fueron al archipiélago oriental. Durante este período y hasta 1936 Waseda sería la institución de mayor reconocimiento, especialmente después de 1920. El béisbol, a diferencia de Estados Unidos, se mantenía amateur. Los nipones consideraban inmoral jugar por dinero. No estaban preparados aún para un circuito rentado pero Matsutaro Shoriki, propietario del periódico Yomiuri Shimbun, sabía que para derrotar a los norteamericanos era necesario escalar al nivel profesional, y para lograr tal cometido era indispensable organizar un tour con jugadores del más elevado reconocimiento. Debía llevar a Japón a las estrellas consagradas de las Grandes Ligas. Era necesario llevar al mejor pelotero del momento: Babe Ruth.

La juegos de exhibición

Después de concluida la gira de 26 juegos realizada por la Universidad de Waseda por los Estados Unidos en 1905, la compañía Reach Sporting Goods no desaprovechó la oportunidad de ganar mercado para vender sus productos en Asia y organizó un viaje a Japón estructurando una escuadra compuesta por grandeligas y ligaminoristas, aunque ninguno de renombre. No obstante, los americanos ganaron los 17 juegos, incluyendo a la Universidad de Keio, desafío al cual acudieron la exorbitante cifra de 6.000 personas.

Esa sería la primera de 36 giras efectuadas en suelo nipón por divisas estadounidenses, siendo la última la del año 2014.

Los Gigantes de Nueva York y Medias Blancas de Chicago realizaron un tour mundial en 1913 e incluyeron Japón en su calendario. Entre ambos se enfrentaron dos veces y en una tercera oportunidad le vieron las caras a la Universidad de Keio.

Los gringos tardarían siete años en retornar al gramado nipón, y cuando lo hicieron en 1920 fue bajo el auspicio del promotor Gene Doyle, siendo la figura del torneo Herbert Hunter, jugador de los San Francisco Seal, sucursal AA de los Gigantes de Nueva York. Los occidentales ganaron todos los seis juegos y volverían en 1922 pero debido al irrespetuoso comportamiento de los jugadores tan sólo Herbert Hunter fue el que repitió. Esta vez un equipo de estrellas de la Gran Carpa, que incluyó a Casey Stengel, Waite Hoyt, Herb Pennock y George Kelly viajó bajo el auspicio del propio Hunter. El juez Kenesaw Mountain Landis, comisionado de las Grandes Ligas, exhortó el buen comportamiento a los jugadores para que representasen a sus país en ultramar. Participaron en 17 choques, ganando 16. Por primera vez los orientales vieron juegos a alto nivel. Entre 6 y 10 mil personas acudieron por juego pagando entre $0,50 y $2,50 (ese año el precio promedio de una entrada en el Polo Grounds era de $0,70). El único juego que perdieron los gringos fue con score 9-3 ante el Club Mita de la Universidad de Keio y su pitcher Mishimaro Ono. La derrota enfureció tanto a Landis que ningún otro equipo conjunto grandeliga visitó Japón durante el resto del decenio, aunque quienes aprovecharon la situación fueron los Philadelphia Royal Giants, equipo de las Ligas Negras comandado por los integrantes del Salón de la Fama, Biz Mackey y Andy Cooper, que se unió al equipo japonés estadounidense Fresno Athletic Club liderados por Kenichi Zenimura. Los Royal jugaron en 24 partidos y perdieron uno el cual se debió a un error del umpire principal. Sin embargo, a los afroestadounidenses no les importó y ni siquiera se quejaron ante la polémica jugada, mostrando un inusual comportamiento ético, el cual fue impecable para los nipones y muchísimo mejor que el de sus coterráneos blancos. Biz Mackey sacó tres bolas del recién inaugurado estadio Meiji Jingu. Los Giants retornarían en 1932 y dejarían marca de 23-1.

El comisionado Landis aún se mantenía férreo en su negativa de dar visto bueno a otro contingente grandeliga para juegos de exhibición pero en 1931 dio luz verde. Siete de los 14 peloteros serían integrantes del Salón de la Fama: Lou Gehrig, Lefty Grove, Frank Frisch, Mickey Cochrane, Rabbit Maranville, Al Simmons y George Kelly. También iría Lefty O’Doul. Ganaron cada uno de los 17 juegos.

Tras cuatro años intentando convencer a Babe Ruth para visitar el archipiélago, por fin lo consiguieron el propietario del rotativo Yomiuri, Matsutaro Shoriki, y su asistente Sotaro Suzuki. Este viaje marcaría y antes y un después en la historia del béisbol nipón ya que el éxito fue tan descomunal que pavimentó el camino para la fundación de la primera liga profesional dos años más tarde.

Babe Ruth, Lou Gehrig, Jimmie Foxx, Charlie Gehringer, Earl Averill, Lefty Gomez, Lefty O’Doul y Moe Berg, arribaron el 2 de noviembre de 1934, siendo recibidos por aproximadamente 500.000 personas. Ruth, conocido como “Beibu Rusu”, y el resto de las estrellas norteamericanas ganaron todos los 17 encuentros. En total anotaron 189 carreras, contra 39 de los isleños. De los 17 choques hubo uno, el 20 de noviembre, que proyectó a Eiji Sawamura, un lanzador de bachillerato que contaba con 17 años de edad, Ese día el imberbe serpentinero lanzó 7.0 innings en blanco antes de permitir cuadrangular de Gehrig, y para muestra de su dominio ponchó a nueve jugadores en total, incluyendo cuatro consecutivos: Gehringer, Ruth, Gehrig y Foxx. Sawamura cayó derrotado, 1-0, pero nada pudo detener la euforia desatada por los japoneses y su sentimiento de orgullo hacia el novel pitcher, quien a partir de ese momento, pasó a convertirse en una figura de renombre nacional, y para honrar su memoria, el galardón otorgado anualmente al pitcher más destacado durante la liga japonesa de béisbol se denomina el Premio Eiji Sawamura. Es el equivalente al premio Cy Young en las grandes ligas.

Transcurrirían 15 años para la siguiente visita norteamericana. En la década de 1930 aumentaría la tensión entre ambos países tras la invasión nipona a Manchuria (China) y se enfrentarían en una cruenta guerra entre 1941 y 1945, en lo que fue la Segunda Guerra Mundial.

En 1949 el general Douglas MacArthur, Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas le dio la responsabilidad a Lefty O’Doul (que estuvo en las giras de 1931 y 1934) de organizar una gira en 1949, la cual a su culminación marcó un éxito. MacArthur era un gran aficionado del béisbol y sabía que podía comenzar a elevar la moral japonesa a través del juego de pelota.

Las dos siguientes avanzadas estarían representadas por Joe DiMaggio y O’Doul en 1951, y Eddie Lopat en 1953. Este último año también comenzarían a acudir equipos de las Grandes Ligas en vez de combinados Todos-Estrellas: Gigantes de Nueva York (1953), Yankees de Nueva York (1955), Cardenales de San Luis (1956), Gigantes de San Francisco (1960), Tigres de Detroit (1962), Dodgers de Los Ángeles (1966), Cardenales de San Luis (1968), Gigantes de San Francisco (1970), Orioles de Baltimore (1971), Mets de Nueva York (1974), Rojos de Cincinnati (1978), los equipos de la Liga Americana y Liga Nacional del Juego de Estrellas (1979), Reales de Kansas City (1981), y Orioles de Baltimore (1984).

A partir de 1986 dejaron de viajar los equipos de las Mayores y se conformarían selecciones conformadas por luminarias. Viajaron en los años 1986, 1988, 1990, 1992, 1996, 1998, 2000, 2002, 2004, 2006 y 2014, y es desde hace tres años que el comisionado del béisbol nipón anunció que el equipo de su país pasaría a llamarse “Samurai Japan”.

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El béisbol llegó a Japón en 1872 ¡23 años antes que a Venezuela!

Viernes 17| 5:34 pm

Por Gerónimo Maneiro González

geronimomaneiro2004@yahoo.com

 

Cuando Japón se tituló en la primera edición del Clásico Mundial de Béisbol en 2006 muchos quedaron sorprendidos. Pensaron que se trataba de un hecho fortuito. Tres años más tarde revalidaron la corona y los perplejos aficionados del continente americano comenzaron a preguntarse sobre cuándo y cómo los nipones iniciaron sus actividades en el deporte del guante, bate y pelota. En 2013, los orientales se apoderaron del tercer lugar y en esta edición arrancaron con marca de 6-0. ¿Acaso los japoneses son tan buenos en béisbol y no lo sabemos? Te presentamos una breve reseña de la historia del béisbol nipón pues…es su pasatiempo nacional

Los primeros años

El béisbol se comenzó a practicar en Japón en 1872 y es comúnmente aceptado que el responsable fue el estadounidense Horace Wilson. La presencia del norteamericano en el archipiélago se debió a una serie de reformas llevadas a cabo entre 1868 y 1869 por el gobierno nipón la cual buscaba occidentalizar (modernizar) su cultura. Esas mejoras fueron conocidas como “Restauración Meiji”, y llevan el nombre del emperador, figura que tomó el poder Ejecutivo en 1868 sustituyendo al shogun Yoshinobu Tokugawa, último miembro de la dinastía que gobernaba desde 1603, y que había mantenido cerradas las fronteras de su país evitando un progreso a la par de naciones que deseaban comercializar con ellos como Estados Unidos, Francia e Inglaterra.

El nuevo gobierno buscaba dejar de ser un Estado rural e iniciar el camino de la modernización académica, militar y científica y para ello contrataron los servicios de varios extranjeros, así como también enviaron al exterior a los japoneses más capacitados para que realizaran estudios. Horace Wilson llegó para enseñar clases de Historia e Inglés en Kaisei Gakko (actual Universidad de Tokio) y no tardó en percatarse que sus alumnos carecían de educación física, por lo que comenzó a enseñarles béisbol. Ese mismo decenio retornaba Hiroshi Hiraoka de Estados Unidos, que en 1871 se había marchado para realizar estudios de tecnología ferroviaria en Filadelfia y Boston, siendo en esta última ciudad donde se hizo aficionado al béisbol gracias a los Medias Rojas de Boston, equipo que dominó inmisericordemente la Asociación Nacional entre 1871-1875 y tras la desaparición de este circuito se mudaron a la recién inaugurada Liga Nacional en 1876, y en la actualidad son los Bravos de Atlanta.

Hiraoka retornó a Japón en 1876 y dos años más tarde fundaría el Club Atlético Shimbashi, el primer equipo organizado. Fungió como mánager y pitcher. Introdujo la curva la cual impresionó a sus coterráneos y la denominaron “Makyu” (bola mágica). Hiraoka sabía que los accesorios utilizados por los equipos eran rudimentarios por lo que envió una carta con una fotografía de su escuadra a Albert Goodwill Spalding solicitándole enseres, quien no perdió la oportunidad de dar a conocer sus productos a un nuevo mercado pero para su infortunio compañías como Mizuno comenzaron a fabricar productos más económicos. Spalding incluyó en sus envíos la “Official Baseball Guide”, suplemento que ayudó a establecer estándares de béisbol en Japón. Libros derivados de esta guía, o su traducción directa, fueron enviados por todo el país por el Ministerio de Educación, lo que ayudó a propagar aún más el deporte.

A finales del siglo XIX el béisbol era sumamente popular y la Universidad Dai-ichi Koto Gakko, conocida como Ichiko, dominaba el béisbol japonés. El 23 de marzo de 1896, derrotó 29-4 a un conjunto estadounidense radicado en la ciudad Yokohama marcando la primera ocasión que se llevó a cabo un juego de béisbol internacional en Asia.

El dominio de las universidades

La Universidad de Ichiko predominaba sobre el resto de las demás ¿Su secreto para el éxito? Habían adoptado el Wakon Yosai, concepto que definía la adopción de tecnología, instituciones e ideas occidentales pero manteniendo el espíritu japonés, y entre tal esencia comenzó a predominar el Bushido, códigos utilizados por los guerreros samuráis e influenciados por la filosofía de Confucio al cual enfatizaba espiritualidad, disciplina, autocontrol, fidelidad y honor. Además, Jigorô Kanô, el maestro fundador del judo, los influyó cuando en 1886, en el Torneo de la Fuerza de la Policía Metropolitana, su equipo de judo derrotó a todos sus rivales de jiu-jitsu. El judo era innovador y orientó el jiu-jitsu con un enfoque zen, conocido como (“el camino” en el que hace referencia al camino que deben emprender o transitar las personas o aprendices con la finalidad de poder desarrollar un determinado arte) y que buscaba la perfección y una vía para la iluminación moral. La concentración, autorreflexión, disciplina y dedicación conllevarían a la fortaleza espiritual.

En este torneo se encontraban estudiantes de Ichiko que quedaron gratamente sorprendidos y no tardaron en aplicar la filosofía del judo al béisbol y etiquetaron su estilo de jugar la pelota como Seishin Yakyu (Espíritu-Béisbol) el cual enfatizó lealtad incuestionable a las decisiones del mánager.

En 1896, el equipo de béisbol de Ichiko desafió al equipo estadounidense del Yokohama Country Club (compuesto por empresarios) y los derrotó en los tres primeros desafíos (de cuatro), pese a que para en los dos últimos juegos los norteamericanos se reforzaron con marineros del USS Yorktown y USS Detroit. Los tres primeros resultados fueron 29-4, 35-9, 22-6.

La aparición de rivalidades entre equipos universitarios ayudó especialmente a alimentar la difusión del béisbol. Llegado el Siglo XX la competencia entre la Universidad Meiji, la Universidad de Waseda, y la Universidad de Keio representaron el pináculo del deporte. Estas dos últimas derrotaron a Ichiko en 1904, mejorando su estatus como los mejores equipos del país. Muchos de estos equipos universitarios jugarían contra una afluencia de equipos estadounidenses que visitaron Japón, incluyendo ligas mayores, menores, negras, colegiales e industriales.

La Universidad de Waseda viajó a Estados Unidos en 1905 para mejorar su juego, iniciando así la longeva tradición de béisbol transpacífico entre ambas naciones que perdura en la actualidad. Dos años después la Escuela San Luis de Honolulú, Hawái, se convirtió en el primer equipo estadounidense en visitar Japón. Entre 1905 y 1929, 17 novenas niponas universitarias viajaron a Estados Unidos, mientras que 16 escuadras norteamericanas fueron al archipiélago oriental. Durante este período y hasta 1936 Waseda sería la institución de mayor reconocimiento, especialmente después de 1920. El béisbol, a diferencia de Estados Unidos, se mantenía amateur. Los nipones consideraban inmoral jugar por dinero. No estaban preparados aún para un circuito rentado pero Matsutaro Shoriki, propietario del periódico Yomiuri Shimbun, sabía que para derrotar a los norteamericanos era necesario escalar al nivel profesional, y para lograr tal cometido era indispensable organizar un tour con jugadores del más elevado reconocimiento. Debía llevar a Japón a las estrellas consagradas de las Grandes Ligas. Era necesario llevar al mejor pelotero del momento: Babe Ruth.

La juegos de exhibición

Después de concluida la gira de 26 juegos realizada por la Universidad de Waseda por los Estados Unidos en 1905, la compañía Reach Sporting Goods no desaprovechó la oportunidad de ganar mercado para vender sus productos en Asia y organizó un viaje a Japón estructurando una escuadra compuesta por grandeligas y ligaminoristas, aunque ninguno de renombre. No obstante, los americanos ganaron los 17 juegos, incluyendo a la Universidad de Keio, desafío al cual acudieron la exorbitante cifra de 6.000 personas.

Esa sería la primera de 36 giras efectuadas en suelo nipón por divisas estadounidenses, siendo la última la del año 2014.

Los Gigantes de Nueva York y Medias Blancas de Chicago realizaron un tour mundial en 1913 e incluyeron Japón en su calendario. Entre ambos se enfrentaron dos veces y en una tercera oportunidad le vieron las caras a la Universidad de Keio.

Los gringos tardarían siete años en retornar al gramado nipón, y cuando lo hicieron en 1920 fue bajo el auspicio del promotor Gene Doyle, siendo la figura del torneo Herbert Hunter, jugador de los San Francisco Seal, sucursal AA de los Gigantes de Nueva York. Los occidentales ganaron todos los seis juegos y volverían en 1922 pero debido al irrespetuoso comportamiento de los jugadores tan sólo Herbert Hunter fue el que repitió. Esta vez un equipo de estrellas de la Gran Carpa, que incluyó a Casey Stengel, Waite Hoyt, Herb Pennock y George Kelly viajó bajo el auspicio del propio Hunter. El juez Kenesaw Mountain Landis, comisionado de las Grandes Ligas, exhortó el buen comportamiento a los jugadores para que representasen a sus país en ultramar. Participaron en 17 choques, ganando 16. Por primera vez los orientales vieron juegos a alto nivel. Entre 6 y 10 mil personas acudieron por juego pagando entre $0,50 y $2,50 (ese año el precio promedio de una entrada en el Polo Grounds era de $0,70). El único juego que perdieron los gringos fue con score 9-3 ante el Club Mita de la Universidad de Keio y su pitcher Mishimaro Ono. La derrota enfureció tanto a Landis que ningún otro equipo conjunto grandeliga visitó Japón durante el resto del decenio, aunque quienes aprovecharon la situación fueron los Philadelphia Royal Giants, equipo de las Ligas Negras comandado por los integrantes del Salón de la Fama, Biz Mackey y Andy Cooper, que se unió al equipo japonés estadounidense Fresno Athletic Club liderados por Kenichi Zenimura. Los Royal jugaron en 24 partidos y perdieron uno el cual se debió a un error del umpire principal. Sin embargo, a los afroestadounidenses no les importó y ni siquiera se quejaron ante la polémica jugada, mostrando un inusual comportamiento ético, el cual fue impecable para los nipones y muchísimo mejor que el de sus coterráneos blancos. Biz Mackey sacó tres bolas del recién inaugurado estadio Meiji Jingu. Los Giants retornarían en 1932 y dejarían marca de 23-1.

El comisionado Landis aún se mantenía férreo en su negativa de dar visto bueno a otro contingente grandeliga para juegos de exhibición pero en 1931 dio luz verde. Siete de los 14 peloteros serían integrantes del Salón de la Fama: Lou Gehrig, Lefty Grove, Frank Frisch, Mickey Cochrane, Rabbit Maranville, Al Simmons y George Kelly. También iría Lefty O’Doul. Ganaron cada uno de los 17 juegos.

Tras cuatro años intentando convencer a Babe Ruth para visitar el archipiélago, por fin lo consiguieron el propietario del rotativo Yomiuri, Matsutaro Shoriki, y su asistente Sotaro Suzuki. Este viaje marcaría y antes y un después en la historia del béisbol nipón ya que el éxito fue tan descomunal que pavimentó el camino para la fundación de la primera liga profesional dos años más tarde.

Babe Ruth, Lou Gehrig, Jimmie Foxx, Charlie Gehringer, Earl Averill, Lefty Gomez, Lefty O’Doul y Moe Berg, arribaron el 2 de noviembre de 1934, siendo recibidos por aproximadamente 500.000 personas. Ruth, conocido como “Beibu Rusu”, y el resto de las estrellas norteamericanas ganaron todos los 17 encuentros. En total anotaron 189 carreras, contra 39 de los isleños. De los 17 choques hubo uno, el 20 de noviembre, que proyectó a Eiji Sawamura, un lanzador de bachillerato que contaba con 17 años de edad, Ese día el imberbe serpentinero lanzó 7.0 innings en blanco antes de permitir cuadrangular de Gehrig, y para muestra de su dominio ponchó a nueve jugadores en total, incluyendo cuatro consecutivos: Gehringer, Ruth, Gehrig y Foxx. Sawamura cayó derrotado, 1-0, pero nada pudo detener la euforia desatada por los japoneses y su sentimiento de orgullo hacia el novel pitcher, quien a partir de ese momento, pasó a convertirse en una figura de renombre nacional, y para honrar su memoria, el galardón otorgado anualmente al pitcher más destacado durante la liga japonesa de béisbol se denomina el Premio Eiji Sawamura. Es el equivalente al premio Cy Young en las grandes ligas.

Transcurrirían 15 años para la siguiente visita norteamericana. En la década de 1930 aumentaría la tensión entre ambos países tras la invasión nipona a Manchuria (China) y se enfrentarían en una cruenta guerra entre 1941 y 1945, en lo que fue la Segunda Guerra Mundial.

En 1949 el general Douglas MacArthur, Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas le dio la responsabilidad a Lefty O’Doul (que estuvo en las giras de 1931 y 1934) de organizar una gira en 1949, la cual a su culminación marcó un éxito. MacArthur era un gran aficionado del béisbol y sabía que podía comenzar a elevar la moral japonesa a través del juego de pelota.

Las dos siguientes avanzadas estarían representadas por Joe DiMaggio y O’Doul en 1951, y Eddie Lopat en 1953. Este último año también comenzarían a acudir equipos de las Grandes Ligas en vez de combinados Todos-Estrellas: Gigantes de Nueva York (1953), Yankees de Nueva York (1955), Cardenales de San Luis (1956), Gigantes de San Francisco (1960), Tigres de Detroit (1962), Dodgers de Los Ángeles (1966), Cardenales de San Luis (1968), Gigantes de San Francisco (1970), Orioles de Baltimore (1971), Mets de Nueva York (1974), Rojos de Cincinnati (1978), los equipos de la Liga Americana y Liga Nacional del Juego de Estrellas (1979), Reales de Kansas City (1981), y Orioles de Baltimore (1984).

A partir de 1986 dejaron de viajar los equipos de las Mayores y se conformarían selecciones conformadas por luminarias. Viajaron en los años 1986, 1988, 1990, 1992, 1996, 1998, 2000, 2002, 2004, 2006 y 2014, y es desde hace tres años que el comisionado del béisbol nipón anunció que el equipo de su país pasaría a llamarse “Samurai Japan”.

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