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Gabriel Rodríguez
Rafael Tejera
Fue allá por la temporada 2007-2008, cuando se vio por última vez en una final a los Cardenales de Lara. Y Ayer, ante uno de sus rivales históricos como los Leones del Caracas, ante una fanaticada hostil por defecto y con una nómina que poco se modificó desde la temporada pasada para esta, los Cardenales de Lara volvieron a una gran final luego de ganar 7 carreras a 4.
Y sí. Lo hicieron en Carcas, ante los Leones, es decir, en carretera. "Si nosotros queremos ganar un campeonato, o cualquier equipo lo quiere hacer, es muy importante ganar en la carretera", dijo Pedro Grifol, en medio de el diamante del Estadio Universitario en caracas. "Le ganamos a dos equipos muy difíciles como Caracas y Magallanes y en lugares muy difíciles de ganar, pero gracias a Dios lo pudimos lograr", continuó.
Un partido, como la mayoría de los Caracas-Lara en los que se se juega algo, que tuvo de todo. Antes del encuentro, pocos podían predecir que el pitcheo de Cardenales, que aunque muy trabajado durante toda la temporada siempre pudo mantener los partidos cerrados, otorgara hasta once bases por bolas y un pelotazo. Y por otra parte, los Leones del Caracas dejaron una cifra igual de sorprendente de hombres dejados en base (12).
No obstante, al final, el viejo conocido por todos fue el decisivo. Robert Pérez, con 43 años a sus espaldas, conectó un cuadrangular de tres carreras en el primer episodio que fueron, al final la diferencia final del partido. "Me gocé ese jonrón porque abrió el juego y al final fue bueno para la diferencia del partido", dijo muy emocionado la pared Negra.
Pérez, como poco se lo ve haciendo, mostró su alegría al conectar el batazo y recorrer las bases en Caracas. "Yo me siento de 21 años", dijo la leyenda viviente, y activa, de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. "Estoy muy contento. Siempre he dicho que el trabajo no puede pasar en vano. Le doy gracias a Dios, a mi familia y a mis compañeros que me apoyaron siempre", continuó el veterano.
Cierra el de siempre
Fue un juego nostálgico. Intenso, sí. Pero de mucha emotividad para aquellos que hayan vivido el beibsol de hace algunos años. No solo estaba Robert Pérez en el jardín derecho de Cardenales, sino que en el del Caracas estaba Bob Abreu.
En el octavo innins, Pedro Grifol trajo a Kelvim Escobar. Luego de un out (ponche a Yorvit Torrelba con dedicatoria incluída) enfrentó a Abreu, como en los viejos tiempos. Y también como en esos tiempos, ambas bancas se vaciaron ante el altercado entre Torrealba y Escobar. En esas bancas estaban también Ugeth Urbina y Robert Pérez.
Sin embargo, Grifol trajo a Víctor Moreno, el pitcher con más apariciones en round robin, para sacar lo que quedaba de partido y, una vez más, lo pudo lograr. " Estoy bastante contento. Es una gran alegría clasificar a los Cardenales y aquí estamos", dijo el veterano. "Ya está pago, ahora falta otra meta, ganarla", complementó. El derecho destacó los últimos cinco partidos. Para mí, los dos últimos juegos fueron más motivados y el de hoy más, porque fue en Caracas".
Moreno se sacó la espinita dejada por los Leones tres temporadas atrás. "Cuando nos eliminaron hace tres años (a los Tigres) ellos lo celebraron como si hubiesen ganado la final. Por eso hoy si fue especial, más que nunca".
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